GIRO DE ITALIA | 7ª ETAPA - Contador se maneja bien con el hombro vendado

publicado a la‎(s)‎ 15 may. 2015 14:11 por Eliana Caterine Alvarado   [ actualizado el 15 may. 2015 14:11 ]


Contador charla con Aru en la salida de la séptima etapa / LUK BENIES (AFP)

Etapa interminable y victoria en sprint velocísimo del italiano Ulissi, recién regresado del dopaje, que batió a Lobato.

El ligamento escapulohumeral es un ojal por el que la cabeza del húmero se introduce en el hombro y allí se queda bien clavada. Cuando debido a un golpe o a una agresión que acaba en luxación, ese ligamento se rompe, el húmero queda suelto y el brazo colgante. 

A Alberto Contador le ocurrió algo así el jueves, en el terrible sprint de Castiglione della Pescaia, y en dos ocasiones se le salió el brazo del hombro por el ojal, ya una abertura dada de sí, sin ligamento que la abroche. Con dolor y lágrimas volvió a introducirlo el ciclista en su lugar, y con un vendaje nada aparatoso, la parte más visible de un tratamiento que incluye antiinflamatorios y analgésicos, salió el corredor de Grosseto el viernes para defender su jersey rosa en la etapa más larga y tediosa de todo el Giro, 264 kilómetros sosos de traslado hacia el Lazio, más de siete horas sobre la bicicleta, y el viento de cara. Todo concluyó en un sprint en cuesta en la vieja Fiuggi en el que la alegría loca de Diego Ulissi, el ganador, contrató con la frustración de Juanjo Lobato, el derrotado, el segundo, quien, tras actuar como siempre en solitario llegó a pensar que desbordaría al finiseur italiano recién regresado del dopaje en los últimos metros.

Pese a su húmero desabrochado, no pareció sufrir Contador más que los casi 200 corredores que acompañaron su traslado aburrido a 35 por hora. Se movió ágil sobre la bici, se puso de pie danzarín cuando tocaba y, según lo que se vio por televisión, movió el manillar sin muecas en la cara. Aunque al acabar la etapa confesó: "Durante tres o cuatro horas no sabía cómo hacer con el brazo. Pero espero que pasado el día, esto mejore". Según los que saben de ello, las molestias le durarán al líder del Giro al menos tres semanas y, aunque no sean limitantes en la mayoría de las etapas, sí que tendrán algo que decir, en su contra, en la contrarreloj del sábado 23, casi 60 kilómetros por las tierras del prosecco, más de una hora de postura forzada, con los codos doblados en escuadra sobre el manillar aerodinámico y el húmero adelantado, pugnando contra una postura antinatural.

Las gentes del pelotón del Giro tuvieron horas y horas para hablar de Contador, para revisar su lesión de la misma manera que los organizadores de la carrera revisaron sus planes de instalación de la llegada, con vallas más altas en los últimos metros para evitar brazos peligrosos portando cámaras inútiles. Más que del alcance, limitado, de los daños del corredor español, muchos hablaron de su escasa inteligencia al entrar tan adelantado, en la zona del peligro de los aficionados a la velocidad, en la última recta de Castiglione. Su defensa no la articuló él mismo, no lo necesitó, como tampoco necesitó justificar el ataque del día anterior en el Abetone, tan pronto como en la quinta etapa, que le puso de líder ya. El ataque respondió a su proceder habitual: en la primera llegada en alto, y así siempre ha procedido Contador en las grandes pruebas por etapas, hay que dar el primero, lo que tiene dos efectos, uno psicológico, de tranquilidad propia y preocupación de los adversarios, y otro táctico: se corre mejor defendiendo que al ataque. De su posición en el sprint que acabó con su poco acrobática pirueta y choque contra el asfalto, también podrían hablar sus rivales, Richie Porte y Fabio Aru, que entraron entre los 30 primeros: en llegadas tan rápidas un corte incontrolado puede suponer tres o cuatro segundos innecesarios. Y todos lo temen.

La mayor mueca del día no fue de dolor, sino una que mezclaba en su rostro la violencia de la rabia y el amor, las lágrimas. El rostro era el del ganador, Ulissi, quien se prosternó como un orante nada más bajarse de la bici tras cruzar la meta y luego se abrazó loco con sus compañeros del Lampre. Hace un año, el presumido Ulissi se convirtió en el corredor revelación del Giro, con dos victorias de etapa en finales diferentes, uno en repecho y otro en una etapa de montaña, y una contrarreloj espléndida entre los viñedos piamonteses de Barolo y Barbaresco. Después, cumplido su deber, se retiró. Y semanas más tarde se produjo la noticia: Ulissi había dado positivo por salbutamol, por una dosis excesiva del antiasmático tan usado (su nombre comercial es Ventolín). 

Suspendido nueve meses, el veloz italiano, toscano de Livorno, 25 años, regresó a los pelotones hace nada, con tiempo suficiente para calentar y llegar a punto al Giro para frustrar a Lobato el día en el que Contador se manejó tan bien sin ligamento escapulohumeral.

Clasificación

7ª Etapa

1. Diego Ulissi (ITA-Lampre): 7h 22:21
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2. Juan Jose Lobato (ESP-Movistar): m.t.
3. Simon Gerrans (AUS-Orica GreenEdge): m.t.
4. Manuel Belletti (ITA-Southeast): m.t.
5. Enrico Battaglin (ITA-Bardiani CSF): m.t.
6. Sonny Colbrelli (ITA-Bardiani CSF): m.t.
7. Fabio Felline (ITA-Trek Factory): m.t.
8. Grega Bole (SLO-CCC Sprandi Polkowice): m.t.
9. Kévin Reza (FRA-FDJ.fr): m.t.
10. Sergey Lagutin (RUS-Katusha): m.t.

General

1. Alberto Contador (ESP-Tinkoff): 27h 42:00
2. Fabio Aru (ITA-Astana): a 00:02
3. Richie Porte (AUS-Sky): a 00:20
4. Roman Kreuziger (CZE-Tinkoff Saxo): a 00:22
5. Dario Cataldo (ITA-Astana): a 00:28
6. Esteban Chaves (COL-Orica): a 00:37
7. Giovanni Visconti (ITA-Movistar): a 00:56
8. Mikel Landa (ESP-Astana): a 01:01
9. Davide Formolo (ITA-Cannondale): a 01:15
10. Andrey Amador (CRC-Movistar): a 01:18 EFE

CARLOS ARRIBAS Madrid - el pais. es
15 MAY 2015 - 18:52 CEST