España vuelve a los orígenes en ataque y se aleja de la sequía

publicado a la‎(s)‎ 9 sept. 2014 15:33 por Carlos Perez
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El equipo español celebra uno de los goles ante Macedonia. Imagen: Reuters.



Tras el partido en París que no hizo sino aumentar las dudas creadas en el Mundial de Brasil respecto al ataque, España comenzó la fase de clasificación para la Eurocopa de Francia de 2016 con una goleada ante Macedonia. Un 5-1 endosado a un rival de baja categoría (el 76 del ranking FIFA) que no vale para sacar conclusiones, pero sí para evidenciar varios síntomas de mejora que deberán ser refrendados en compromisos de mayor nivel.



En el Ciudad de Valencia, el equipo de Vicente del Bosque protagonizó un regreso al pasado, un regreso a los orígenes en ataque. Contra la selección macedonia, el combinado nacional lució características que había olvidado en su paso mundialista por Brasil.



En primer lugar, volvió a gozar de una rápida circulación de balón, algo primordial para un equipo cuyo objetivo es hacer daño con la posesión. De la mano de un imperial David Silva, España conectó de forma más fluida, sin esperas, con pases más verticales en torno al área del portero Pacovski. Todo ello derivó en un mayor número de acercamientos y en situaciones de superioridad o unos contra uno en los laterales.

Otro aspecto a tener en cuenta es el de la movilidad. Con Pedro y Silva en lugar de Raúl García y Cazorla, España ganó en movimientos de ruptura y cambios de zona. Los dos jugadores canarios se filtraron en la zona de tres cuartos de campo por ambos lados, e hicieron muy difícil el marcaje a los defensas macedonios. Con el movimiento tan típico de los 'bajitos' en los últimos años, volvió el peligro.

En relación con esto último también esta el factor del delantero. A diferencia de Diego Costa, Paco Alcácer sí hizo daño a la zaga contraria. Sus virtudes (es menos delantero tanque y mucho más móvil, al estilo de Villa) son más adecuadas para una selección que, sin estar sujeta al corsé de jugar con un ariete de características más complicadas de adaptar, retomó viejas sensaciones y un juego que muchos de sus integrantes tienen interiorizado.

Por último lugar, los laterales. Juanfran y Jordi Alba buscaron siempre el campo rival, consiguiendo el objetivo de abrir el campo y permitiendo los movimientos de Pedro y Silva entre líneas. Vale de ejemplo el segundo gol español, en el que Juanfran llegó hasta el área chica de Macedonia para brindarle el gol a Paco Alcácer. Sin embargo, hay que esperar la introducción de un latera

En definitiva, cuatro aspectos que explican el mejor rendimiento del ataque español y las buenas sensaciones mostradas ante Macedonia. En todo caso, cuatro directrices por las que España vislumbra la luz al final del túnel que se introdujo tras salir el Mundial por la puerta de atrás.


EFE
10/09/2014
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