España paga el mal de su columna vertebral

publicado a la‎(s)‎ 10 oct. 2014 21:38 por Carlos Perez
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Diego Costa y Koke abandonan el estadio al final del partido. Imagen: EFE.




España volvió a dar un paso atrás en su reconstrucción después del fracaso en el Mundial de Brasil. La derrota ante Eslovaquia, de gran repercusión, expuso de nuevo las carencias de un equipo que sigue en la búsqueda de encontrarse a sí mismo. Un conjunto que, en el debate entre seguir o no con el estilo que en su día dio tantos éxitos, vive mermado por el mal momento de su columna vertebral.



No se trata de uno o dos jugadores. España tiene, como mínimo, a un jugador por línea que está muy lejos de su estado ideal. En medio de un proceso de sustitución de jugadores emblema y de gran peso en el equipo, los que sí se han quedado se encuentran en un bache de juego considerable. Esto, lógicamente, penaliza al conjunto.



El caso más evidente y que más controversia genera es el de Iker Casillas. Las dudas que hereda del Real Madrid y su actuación discutida en el Mundial ya le pusieron en la picota. Tras algo de paz en su club el grave error que tuvo en el primer gol eslovaco le devuelve al ojo del huracán. La inseguridad de Iker en algunos tramos y en las jugadas a balón parado repercute en todos, especialmente en la defensa. Si ya en la anterior convocatoria se habló de De Gea como una opción, ahora se retoma con más fuerza.

Precisamente en la defensa está el siguiente eslabón de la cadena de jugadores en un mal momento. Gerard Piqué, pareja habitual de Puyol y después de Sergio Ramos en el Mundial de Sudáfrica y la Eurocopa de Ucrania y Polonia. El defensa ha sido señalado por Luis Enrique y superado por Mathieu y Mascherano en el Barcelona. Su bajo rendimiento también se refleja en España, Del Bosque ha sido reticente con él tras sus fallos en Brasil. Falto de velocidad y con fallos en las marcas, ha contribuido a aumentar la fragilidad defensiva que deriva de un equipo que no cubre bien los espacios cuando sus laterales suben.

En la media, también dos jugadores distan de su mejor nivel. Son Iniesta y Busquets. Los dos jugadores culés siguen sin carburar, y por ellos pasa buena parte del juego, algo que explica en parte la falta de fluidez en las combinaciones. En los últimos partidos se ha visto a un Busquets sin la claridad de siempre, y a un Iniesta que sigue sin eirgirse en protagonista de una España que necesita líderes en su particular tránsito por el desierto.

Busquets, fundamental, en las salidas; e Iniesta, vital en los desbordes y las conexiones en zona rival, unidos al paso atrás de Silva (que sí estuvo bien ante Francia y Macedonia) y a la timidez de Koke, son los factores que destapan el colapso en la medular española.

En la delantera se encuentra el último problema. Y no es un caso de falta de forma general, sino de una mala racha con la Selección. Porque Diego Costa, pichichi de la Premier con nueve goles en siete partidos, no traslada sus magníficas cifras goleadoras al combinado nacional. Y eso, en un equipo que de por sí no tiene mucho gol, es fatal. Aprieta Paco Alcácer, pero dadas las intenciones de Del Bosque (mantener al de Lagarto), es urgente que el ariete logre encajar. Una España en sequía le necesita.

EFE
11/10/2014
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