En Sao Paulo está el gran Museo del Fútbol

publicado a la‎(s)‎ 18 jun. 2014 22:04 por Carlos Perez   [ actualizado el 18 jun. 2014 22:04 ]
Museo del fútbol


La evolución de los guayos y muchos otros detalles se encuentran en el museo.


El lugar lleno de historias y sueños cumplidos se encuentra en el estadio Pacaembú.


Es como entrar en una dulcería: todo te gusta, todo lo quieres ver y tocar y leer, cada cosa es absolutamente importante. No pasa con todos los museos, pero sí con este, el del fútbol. Es un lugar pequeño dentro del estadio Pacaembú (pequeño si se compara con cualquier otra cosa en este monstruo de ciudad) que reúne fotos, videos, hazañas, revistas, periódicos, datos, cientos de datos de lo que todo buen fanático del balompié alguna vez escuchó. Aquí, todo eso, además, se puede ver. (Vea también la galería con las mejores imágenes del Museo del Fútbol).

Es solo pasar la puerta para estrellarse con una pared altísima, repleta de caricaturas, fotos de ídolos del fútbol brasileño y mundial. Caricaturas de Ronaldinho y Bebeto, fotos de bellas damas de época, banderas y camisetas de equipos brasileños, todas piezas de coleccionistas que fueron donadas a este lugar. No podrían estar mejor en ningún lado.

Entonces aparece el laberinto, un juego de niños que en la parte superior señala cada año de la Copa del Mundo y al frente pregunta: ¿por qué ganamos? O ¿Por qué no ganamos? Es lo que importa al final: qué pasó con Brasil en cada torneo. Abajo, un divertido texto acompaña las pisadas del visitante y va contando una historia.

El camino empieza en el Mundial de Uruguay-1930 y en el texto debajo de sus pies se lee algo así como ‘Uruguay organizó su mundial y lo ganó… En ese año Zagallo no había nacido’.

Zagallo es un antes y un después para el pentacampeón del mundo: ganó dos títulos mundiales como jugador (1958, 1962), uno como técnico (1970) y uno más como asistente de Carlos Alberto Parreira, en 1994 (sí, Parreira, ahora coordinador técnico de Brasil). En esos primeros torneos, la referencia obligada siempre es el ‘Lobo’ Zagallo: ya nació, ya daba sus primeros pasos, ya pateaba balones, ya existía.

Piense en un torneo del que tenga referencia. ¿1986? A sus pies dice: “Porque los franceses, siempre ellos, esconden su criptonita en la maleta”. Los 'galos' eliminaron a Brasil por penaltis y encumbraron a Platini. “Porque Maradona, infelizmente, no nació en Mato Grosso Do Sul”, dice la leyenda. ¿1998? Romario y Ronaldo son los referentes, pero el héroe es Zidane: “Los ‘Bleus’ tenían a su majestad Zidane, quien en aquel tiempo solo cabeceaba balones de fútbol”. Vamos a uno que si ganó Brasil, el del 2002. Se lee: “Fue necesario cambiar de milenio para ganar una Copa del Mundo sin Zagallo”.

Al fondo, las fotos, frases y datos de cada mundial que ganó Brasil. Un deleite para leer, un regalo con un pequeño video que hace el recuento de los partidos y la celebración.

Después del juego, se pasa a un oscuro salón en el que es posible sentarse a ver videos de los goles de Brasil en los mundiales o elegir, en un dial que usted puede manejar, la narración del gol brasileño que quiera. Elegimos uno de Kaká previo al Mundial del 2010. Un tiro libre que parecíamos estar viendo allí, donde no había más que sombras.

Un piso arriba, una galería de fotos, de marcos dorados, del hombre que tuvo la idea de abrir el Museo, Nilson Moraes, uno de los mayores coleccionistas de objetos relacionados con el fútbol en el país. Su idea maduraría mucho tiempo después, en 1999, después de sortear decenas de obstáculos financieros. Finalmente vería la luz en un espacio de dos niveles que se recorre con los ojos bien abiertos y el corazón acelerado.

Las paredes tienen impresas reseñas de las estrellas de la 'Canarinha': Pelé, Sócrates, Tostao, Zizinho, Zico, Rivellino, Rivaldo, Romario, Ronaldinho, Ronaldo, todos tienen un espacio para el recuerdo. Y entonces, el tesoro: el video del 'Maracanazo': “Todo estaba preparado, un empate era suficiente. 1-0 Brasil, la Copa era nuestra. 1-1 la Copa aún era nuestra. 2-1 Uruguay, el corazón de Brasil para”. Un minuto 45 segundos de imágenes en cámara lenta de goles, rostros, lágrimas, tristeza de la más pura. “De la muerte apenas nacemos inmensamente: Vinicius de Moraes”. Con esa frase se cierra el más grande dolor de los brasileños, el más grande de todos los miedos que tienen este año: repetir el desastre.

Adelante un nuevo recuento histórico de los mundiales, ahora con detalles de cada campeón y hasta imágenes de lo que pasaba en la época (incluso Elvis Presley tiene su espacio) y en el último tramo un apartado con las mejores jugadas zona por zona: defensa, marca, ataque. Adivine cuál es el único colombiano que clasificó: ¡René Higuita y su escorpión!

El adiós es ideal para el visitante y para el Museo: una tienda de artículos deportivos con prendas, accesorios y hasta hawaianas de todos los equipos clasificados al Mundial 2014. Caro, sí, pero todo está ahí, en el mismo sitio, y después de semejante recorrido lo natural es sentirse generoso.

Así se recorre el Museo, sin afán, con ganas de que aparezca otro salón. Al lado, solo pasando por una puerta, está el estadio Pacaembú, con su magia y sus vigas desgastadas, llenas de historias. Es solo un paseo por el fútbol. Así de simple.

JENNY GÁMEZ

ENVIADA ESPECIAL

ADN 19/06/2014