En Chocó no están haciendo 'La Vuelta'

publicado a la‎(s)‎ 8 ago. 2014 14:46 por Eliana Caterine Alvarado   [ actualizado el 8 ago. 2014 14:47 ]



Por primera vez en 64 años de historia, Chocó tiene un equipo en la Vuelta a Colombia en bicicleta.



Faltando 15 días para el inicio de la Vuelta a Colombia, Ancízar Cárdenas recibió una llamada a su celular de Segundo Vega, el tesorero de la Liga Chocoana de Ciclismo, quien lo invitó a hacerse cargo del equipo que obligatoriamente tenía que participar en la carrera para poder clasificar a los Juegos Nacionales en 2015, de los que ese departamento será sede en compañía de Tolima.
Ancízar se desempeñaba como técnico de la Liga del César, sin embargo, unos años atrás había estado trabajando en Quibdó y por eso conocían de él en el departamento. “Cuente conmigo, pero eso sí, no espere muchos resultados, porque llegar a una competencia de semejante nivel sin preparación es un grandísimo error”, respondió Cárdenas con sinceridad antes de viajar a Chocó para preparar en poco tiempo un grupo de seis pedalistas que viajarían a Bucaramanga para iniciar el recorrido de la Vuelta.
Los hermanos Elkin y Nelson Perea, Jesús David Cuesta, Julián Henao, José Luis Hurtado y Jonier Romaña, ciclistas aficionados, se dedicaron a la tarea de aprovechar los tiempos libres para ponerse más o menos en forma y asumir el reto más importante de sus carreras deportivas.
No fue nada fácil, porque cada uno de ellos tiene un empleo que es el que realmente les da el sustento económico. Sacar tiempo para entrenar no era tan factible. Elkin y Nelson son albañiles; José Luis y Jonier son mecánicos automotrices; Jesús David es estudiante de gastronomía en Pereira y Julián Henao es profesional en Educación Física.
Más por amor propio que por otra cosa, se pusieron como meta lograr una adaptación en tiempo récord para, por primera vez en los 64 años de competencia, llevar un equipo del Chocó a la carrera por etapas más importante del país y una de las más prestigiosas de América.
La mayoría de las vías en los alrededores de Quibdó son destapadas. Únicamente 25 kilómetros son pavimentados, así que entrenar correctamente es complicado (el trayecto entre Medellín y Quibdó fue iniciado en el gobierno de Alfonso López Pumarejo en los años 40 y aún no se ha terminado).
Les toca hacer repeticiones de trabajos en ese terreno y cuando van a practicar ascensos deben hacer uso de la única subida, que tiene tan solo 600 metros de largo. “Es muy berraco, pero el amor por el ciclismo, por la región y las ganas por salir adelante nos llevan a hacer lo que toque”, asegura Nelson Perea, a quien la falta de apoyo y el olvido que se ve en su departamento le parecen tan normales que se los toma con humor.
“Es increíble”, recalca, al contar que para llegar a Bucaramanga les tocó venirse en bus desde Chocó, porque no había recursos que les permitieran desplazarse como la mayoría de los equipos, en avión. O que por no tener con qué comprar buenas bicicletas les haya tocado traer a la competencia unas de aluminio, que son mucho más pesadas que las de titanio usadas por el resto del pelotón. “Es que incluso, no tenemos mecánicos, así que si sufrimos pinchazos o se daña algo, a nosotros mismos nos toca ‘mecaniquear’. A mí me encanta la mecánica, por lo que busco las piezas y empiezo a cuadrarlas para tener una ‘bici’ más o menos decente. Pero hay que ser sinceros: por más de que le meta cosas, no serán como las de los otros y eso sí que es una desventaja en carretera”, dice con frustración.
El desparpajo y la falta de planeación son tan notorios que en las camisetas estamparon mal sus apellidos y, por querer innovar, terminaron equivocándose. A los hermanos Perea les escribieron Pérez. “El día que me gane una etapa no se podrán fijar en eso, sino en mi número, porque si no los narradores dirán ‘Ahí viene Pérez a ganar’. Pero ese Pérez no existe”, dice con una carcajada Elkin, quien además de tener el ciclismo como pasatiempo, también se dedica a la música. Incluso ha participado en el Festival Petronio Álvarez de Cali con un grupo de chirimía que formó con amigos de la infancia.
“Son pelados muy buenos que tienen toda la voluntad de hacer bien las cosas, pero como entrenaron muy poco y no se prepararon como se debe hacer para una competencia de semejante nivel, creo que máximo aguantarán tres etapas. No creo que lleguen más lejos”, dice decepcionado Ancízar, que tras la Vuelta regresará a Valledupar, pues al fin y al cabo lo que está haciendo es un favor a unos dirigentes que sólo están interesados en ver al Chocó en los Juegos Nacionales de 2015, pero a quienes realmente no les importa la desventaja con la que llegan sus deportistas con respecto a los otros competidores.
Claro que esa inferioridad pasa a un segundo plano para Elkin, quien a pesar de saber que será imposible culminar la carrera en Medellín, dará el máximo para que el equipo logre el mayor protagonismo posible. “La verdad es que no sabemos hasta dónde podamos aguantar en una competencia tan exigente. Vamos a ver qué pasa. Esperemos que el ciclismo contribuya para que el Chocó salga adelante”.

CICLISMO 6 AGO 2014
11:33 PM
Por: Luis Guillermo Montenegro