En beisból hoy comienzan entrenamientos oficiales- Los Solano, a consolidarse en los Marlins

publicado a la‎(s)‎ 2 mar. 2015 10:33 por Eliana Caterine Alvarado   [ actualizado el 2 mar. 2015 10:34 ]


Dónovan y Jhonatan Solano, los hermanos colombianos de los Marlins de la Florida. / Cortesía Jhonatan Solano
Jhonatan y Dónovan se convirtieron en la primera pareja de hermanos colombianos en jugar para una misma organización.

La Serie Mundial de las Grandes Ligas de 1997 partió la historia del béisbol en Colombia en dos. Aunque ya se habían logrado tres títulos a nivel internacional (Centroamericanos y del Caribe en 1945 y Serie Mundial 1947 y 1965), el hit de oro de Edgar Rentería para darle a los Marlins de la Florida su primer campeonato contra los Indios de Cleveland catapultó por primera vez a un colombiano a lo más alto de la MLB, dejando atrás la hazaña conseguida por el antioqueño Lou Castro, primer criollo y primer latino en debutar en el béisbol organizado de los Estados Unidos en 1902.

La noche de ese 26 de octubre mientras Rentería corría hacia primera con los brazos arriba tras conectarle el imparable a Charles Nagy, el cual dejó a los Indios en el terreno, el deporte de la pelota caliente incursionó por todo Colombia, el hito del campocorto barranquillero se celebró en lugares donde poco o nada se conocía del deporte, apareció la moda, algunos jóvenes comenzaron a practicarlo, a seguirlo, inclusive el 31 de diciembre muchos muñecos de año viejo fueron quemados en honor a la hazaña de paracortos de los Marlins, pero fue a partir de allí cuando el sueño de llegar a jugar en Grandes Ligas se aferró en los hermanos Solano.

El barrio La Victoria, al sur de Barranquilla, fue el que vio crecer a Jhonatan y a Dónovan. En la carrera 10 E allí donde los arboles de mango, de almendra y de caucho dan sombra a las terrazas de las casas, se alza una pared azul y blanca de aproximadamente dos metros y medio que rodea el estadio de béisbol José Vargas, ahí el gusto por el deporte pasó de una generación a otra. Luis Solano, quien siempre se interesó por esta práctica, se encargó de encaminar a sus hijos por esta senda. Se convirtió en su primer entrenador y quien les infundió las bases necesarias para llegar hasta donde han llegado.

“Desde que tengo uso de razón soy aficionado a este deporte, me cuentan que iba al estadio desde los dos años porque los primos por parte de mamá allí lo practicaban, así que de la mano de mi papá comencé a entrenar. Mi hermano compartió ese gusto conmigo y siempre me acompañó a ver béisbol. Aunque todo comenzó como un hobbie, por la dedicación, la disciplina y las ganas de firmar profesional logramos llegar lejos”, le dijo a El Espectador Jhonatan Solano, quien junto con Dónovan siempre encontraron cualquier espacio como excusa para demostrar sus cualidades en el deporte, “siempre practicábamos en la calle o en el estadio y cuando no, lo hacíamos en la casa, rompimos infinidades de cuadros, de adornos que tenía mi abuela y mi mamá (risas). Esa es una de las anécdotas que mi abuela siempre recuerda”.

La disciplina de los Solano por lograr su sueño de jugar como profesional siempre fue férrea, hubo una dedicación total a practicar el deporte, los que tenían el placer de verlos jugar en el José Vargas destacaban sus actuaciones y siempre alabaron sus cualidades dentro del terreno. Pero por esas curiosidades indescifrables que tiene el destino fue el hermano del jugador que les sembró la semilla para encaminarse por el béisbol el que creyó en ellos. “Edinson (Rentería) fue la persona que nos apoyó para iniciar la carrera como profesionales, en su escuela ‘Team Rentería’ empezamos a entrenar y una vez allí, gracias a nuestra dedicación, él buscó los contactos para que nos vieran internacionalmente”, recordó con ilusión el mayor de los Solano.

El camino de Jhonatan por los diamantes comenzó en el ‘infield’. A pesar que siempre insistieron que su tamaño iba a ser obstáculo para jugar a nivel profesional, cubrir la segunda base y el campocorto era su anhelo. Su brazo, con la potencia de un cañón para lanzar a las bases, era preciso para todas las jugadas requeridas, pero fue su hermano el que terminó destacándose allí, tanto así que por su rendimiento firmó en 2005 con los Cardenales de San Luis. Mientras que el mayor de los hermanos, después de una tarde detrás del plato, descubrió su fortaleza en la receptoría, se acopló, su brazo derecho era perfecto para poner out a los corredores. Sus condiciones en esta posición llamaron la atención de los Nacionales de Washington, que lo firma en 2006.

Una vez instalados en el béisbol de los Estados Unidos los hermanos comienzan a labrar su camino por sendas diferentes. Uno se va a Tennessee, con el equipo amateur de los Cardenales, Johnson City Cardinals, mientras que el segundo viaja para la Florida con el equipo amateur de los Nacionales, GCL Nationals. Allí en la tierra donde crecieron y triunfaron peloteros como Babe Ruth, Sandy Koufax y Jackie Robinson, uno de los principales retos a superar fue la barrera del idioma, “una vez llegué tarde a un entrenamiento porque me las tiraba que sabía inglés y supuestamente escuché 4:30 de la tarde y era 3:30 p.m. Fue una vergüenza increíble en ese momento, todos se reían cuando expliqué el malentendido”, recuerda con jocosidad Jhonatan, quien una vez impulsado empieza a recorrer año tras año todas las categorías de Ligas Menores.

Sueño cumplido

Después de seis años de altas y bajas en las inferiores, 2012 se convierte en el año de los sueños cumplidos. Dónovan, dejado libre por San Luis, firma contrato con los Marlins y el 21 de mayo contra los Rockies de Colorado debuta en las Mayores. Se convierte en el decimosegundo colombiano en llegar a MLB y el primer jugador de terreno criollo desde que lo hiciera Yamid Haad en 1999. “Hace todo lo que le hemos pedido que haga. Se va a convertir en un gran fildeador y bateador. Le abrió los ojos a muchas personas para que vieran hacia él, especialmente los míos y los del staff de coachs. Vamos a ir llevándolo para ver qué pasa”, dijo tras su primera salida el manager en ese entonces de la novena de Miami, Ozzie Guillen.

Ocho días después, 29 de mayo, la novena de Dónovan disputa el segundo juego de la serie contra los Nacionales, el nuevo estadio del equipo de Miami es el encargado de reunir en Grandes Ligas a la familia Solano. Es el debut de Jhonatan, segundo receptor colombiano en la historia de Las Mayores, “fue algo increíble debutar contra el equipo de mi hermano”, dice casi sin palabras para expresar sus emociones sobre ese día. Sin importar el resultado de esa serie (ganaron los Marlins los tres juegos), los Solano se convierten en la segunda pareja de hermanos en jugar en MLB (Orlando y Jolbert Cabrera).

En 2014 Jhonatan, después de un año positivo en clase AAA (el último paso para llegar a Las Mayores), donde disputó el Juego de las Estrellas y ayudó para que Syracuse clasificara a postemporada, se despidió de los Nacionales de Washington. “A este equipo le debo todo, fue donde di mis primeros pasos como profesional, aprendí mucho de dos grandes profesionales como Randy North y Bob Henley, quienes me ayudaron con el idioma, cómo manejarme dentro del terreno de juego, cómo ser un líder y la verdad todo lo que soy profesionalmente se lo debo a ellos”, dijo con nostalgia el receptor en diálogo con este diario.

Después de quedar como agente libre y estudiar varias ofertas, es el equipo con el que su ídolo en 1997 conectó el hit de oro para que Miami celebrara su primera Serie Mundial el que satisface sus necesidades y reúne a los hermanos Solano. “Nunca pensé que jugaría junto con mi hermano en una misma organización”, dijo Jhonatan, quien también reveló “cuando llegábamos acá a Colombia después de terminar la temporada en Estados Unidos siempre hablábamos de que ojalá en algún momento se nos diera la oportunidad de llegar a jugar juntos para un mismo equipo. Ahora esa oportunidad se nos dio, sólo nos queda disfrutar y tratar de hacer las cosas bien para dejar en alto el nombre de Colombia y lograr cumplir mi otra parte del sueño, que es durar 10 años en Grandes Ligas”.

Dato: 

Para los partidos de pretemporada de Grandes Ligas, que inician este lunes, 10 peloteros colombianos estarán jugando con las diferentes organizaciones, ellos son:

Julio Teherán y Sugar Ray Marimon (Bravos de Atlanta); Jhonatan y Dónovan Solano (Marlins de Miami); Ernesto Frieri (Tampa Bay Rays); Dilson Herrera (Mets de Nueva York); José Quintana (Medias Blancas de Chicago); Giovanny Urshela (Indios de Cleveland); Tayron Guerrero (Padres de San Diego); Jorge Alfaro (Rangers de Texas).

Por: Jesús Miguel De la Hoz
1 MAR 2015 - 9:29 PM