El piloto Marc Márquez bate a Lorenzo en Indianápolis

publicado a la‎(s)‎ 9 ago. 2015 15:24 por Eliana Caterine Alvarado   [ actualizado el 9 ago. 2015 15:24 ]

Foto: Marc Márquez, durante los entrenamientos en Indianápolis / MIRCO LAZZARI (GETTY)

El piloto de Honda se impone a dos giros del final tras resistir a rueda del de Yamaha desde la salida. Àlex Rins logra su primera carrera en Moto2.

Dice que eso de correr en el sentido contrario a como lo hacen las agujas del reloj, o sea, como ocurre en la mayoría de circuitos, a él le va bien. Es en los trazados norteamericanos donde se recuerda a sí mismo derrapando ayudado por la tierra de los óvalos con regusto yankee, tanto le gusta el dirt tracky tanto provecho le saca. 

Admite Marc Márquez que Indianápolis le encanta porque es un trazado peculiar, un escenario sin grandes pendientes, ni subidas, ni bajadas, sin peraltes, prácticamente plano, con cambios de dirección muy rápidos y que se toman a gran velocidad, y curvas a las que se llega echando en falta algo más de agarre atrás: una maravilla para el cuerpecillo del piloto de Honda, que se divierte más cuanto mayor sea el reto, cuanto mejor pueda dibujar una derrapada, por mucho que se mueva su moto. Y se movía bastante este fin de semana la RC213V, que ha mejorado en frenada, pero todavía no es (ni de lejos) tan estable como lo es la M1 que pilotó con toda su dulzura Jorge Lorenzo, magnífico contendiente del campeón del mundo.

La carrera, que se corrió al milímetro, máxima era la tensión en dos frentes en los que se peleaba por la victoria y por el podio, respectivamente, la ganó Márquez, vencedor en las últimas siete carreras disputadas en suelo americano, esto es, desde que el chico debutó en MotoGP. Pero su triunfo se vio engrandecido por el maravilloso derroche de Lorenzo, que buscó la perfección a cada curva; fino, como de costumbre; constante, como lo fue todo el fin de semana. Aunque no lo suficientemente rápido como para desprenderse de la insufrible persecución de Márquez, que atacó cuando apenas faltaban dos vueltas para el final, y sentenció con un último giro fantástico.

El duelo entre los dos protagonistas de la carrera de MotoGP, que mantuvieron las distancias –entre nada y apenas tres décimas de distancia desde el comienzo de la prueba entre Lorenzo y Márquez– hasta los últimos minutos, lo salpimentó otro parecido: Pedrosa y Rossi, a un par de segundos de distancia de aquellos, vivían su persecución particular. Aunque en este caso –tiraba Pedrosa, acosaba Rossi– la que se impuso fue una Yamaha, la del líder del Mundial, que se resistía a dejar de serlo, y que aguantó el envite del español en el último giro. Cuando parecía que la Honda le había ganado la partida, apareció Valentino para asegurarse un puesto en el podio y seguir marcando distancias con su compañero de equipo, que se acerca a nueve puntos en la general.

NADIA TRONCHONI Indianapolis 
9 AGO 2015 - 21:14 CEST