El Metropolitano latió por su 'Junior del Alma

publicado a la‎(s)‎ 19 may. 2014 0:24 por Carlos Perez   [ actualizado el 19 may. 2014 0:28 ]
Apoyo total en la afición.

Tirbuna junior/ Foto Diario ADN

La hinchada del equipo rojiblanco acompañó al equipo como se esperaba.

En la casa del 'Tiburón' la piel se puso de gallina. La pasión por el Junior retumbaba en cada rincón de Barranquilla y el estadio Metropolitano Roberto Meléndez se quería caer. Las tribunas latían, los glóbulos rojiblancos corrían con fuerza en las venas de cada uno de los cerca de 50 mil hinchas que abarrotaron el coloso de La Ciudadela.

Junior parecía un Dios y los hinchas unos devotos. Fe y optimismo se respiraba en el ambiente. Todo el 'Metro' vestido de rojiblanco con una pequeña mancha verde, que se sintió poco ante el atronador bullicio de los anfitriones.

Los verdes se acomodaron en la parte noroccidental del estadio. Se gritaron y se tiraron cosas con los aficionados de norte delante de los policías que los custodiaban. Todo el partido fue así.

 Pero la fiesta no se apagó por nada. El cuadro caribeño, metido en la final de la Liga, despertó de nuevo ese fervor profundo. Había de todo, los de siempre (los que no se pierden Junior vs. Alianza Petrolera) y los faranduleros que quedaban en evidencia al preguntar: ¿Dónde queda el baño? Tal vez era la primera vez de sus vidas que pisaban el escenario.  

No importaba. Había puesto para todos. Nuevos, viejos, fieles, 'finalistas. De distintas maneras, el motivo fue uno solo y lo lograron: apoyar al Junior.

La hinchada juniorista se hizo sentir con todas sus fuerzas. "¡Pooooronpompón,  Pooooronpompón… El que no salte es un cachaco…!", fue el coro preferido de la noche. Se cantaba y se brincaba con ganas. Igual que el tradicional: "Oh lelele, oh lala, Junior tu papá los demás valen…".

Hubo ola, mecedora, ovaciones, aplausos. De todo. Junior tuvo de verdad el jugador número 12.

Claro que se cruzaron dedos, por supuesto que se vio banquete de uñas. Nacional y sus ataques pusieron los nervios de punta a más de uno y los gritos ensordecedores de las chicas se escuchaban en todo el estadio.  

RAFAEL CASTILLO VIZCAÍNO, ADN

19/05/2014