El duelo del año: Márquez-Lorenzo

publicado a la‎(s)‎ 5 feb. 2015 9:09 por Eliana Caterine Alvarado   [ actualizado el 5 feb. 2015 9:09 ]


Marc Márquez celebra con todo su equipo la victoria en Malasia. / RICARDO GUTIÉRREZ

Después de ganar su segundo título de MotoGP de manera consecutiva, Marc Márquez se ha permitido algunos lujos este invierno. Y cuando se habla de lujos en la casa de los Márquez uno está hablando de carreras. Tras despedir la temporada con otra corona, el campeón del mundo cerró el año con otra victoria, la que logró en el Palau Sant Jordi. Vencer en el Superprestigio dirt track de Barcelona no hizo más que encender su apetito. Y el año lo empezó con otras dos carreras, esta vez de motocross —especialidad que los jefazos de Honda le tienen prohibida durante la temporada, por peligrosa—, que también ganó. Así es la pretemporada de Márquez. Antes de fin de año ya había vuelto a la rutina. “Está en casa y no puede estarse quieto. No se le ocurre nada mejor que hacer”, dicen en su entorno. Así que se monta en la bici, recluta a su hermano, Àlex, y se marca una etapa de montaña.

Es el hombre a batir, la referencia en la categoría reina del mundial, el tipo que sólo piensa en ganar, el que no teme a nada, el que siempre arriesga, el que sólo piensa en competir. Márquez competirá en 2015 contra sus propios récords y hazañas. Difícilmente podrá repetir lo que logró el año pasado, pero a buen seguro que lo intentará. Siente la responsabilidad de estar a la altura del mito que él sólo ha creado. Para lograrlo espera que los ingenieros japoneses de Honda escuchen sus súplicas. No le gustó la moto que probó en Valencia, en el primer test con la mirada puesta en 2015. Y espera que de noviembre a enero hayan tenido tiempo para que la nueva moto sea más similar a aquella con la que ganó diez carreras consecutivas en 2014, no esa máquina agresiva, sobrada de potencia, que probó en el circuito de Cheste.

2 FEB 2015 - 17:52 CET