El día que Louis Van Gaal humilló a Gerard Piqué cuando era sólo un niño

publicado a la‎(s)‎ 7 nov. 2013 12:05 por Carlos Perez   [ actualizado el 7 nov. 2013 12:12 ]
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Foto: EFE

    La vida de los futbolistas esconde, en ocasiones, casualidades y giros anecdóticos que, con el paso de los años, se convierten en historias de un calado más profundo y simbólico del que tenían en un principio. Que se lo pregunten a Gerard Piqué. El central catalán sufrió de niño la humillación de un entrenador del Barça que bien pudo haberle cambiado la carrera de haber cogido manía aquel hombre que dirigía los designios blaugrana. Afortunadamente para el equipo culé no fue así.

Así lo revela la revista francesa So Foot en su último número. En él, Piqué revela algunos de sus secretos mejor guardados y uno de ellos es el incidente que recuerda con mayor desagrado de toda su carrera como futbolista adolescente de un Barça cadete con Messi o Cesc en sus filas.

Todo sucedió cuando Piqué acompañó a su abuelo, Amador Bernabéu, ex directivo culé, invitó a comer a Louis Van Gaal, técnico holandés entonces en el banquillo del Camp Nou. Piqué, como no podía ser de otra forma, esperaba el encuentro con ilusión. Pero lo que debía ser una fecha mágica, se convirtió en un día horrible.

"Yo tenía unos 13 o 14 años, joder. ¡Quería impresionarlo! En aquel momento por mi cabeza pasaba una idea. 'En tres o cuatro años yo quiero jugar en el Barça'. Estaba muy ilusionado. Quería impresionarle porque era el entrenador del primer equipo. En casa estaba toda la familia. Mi padre y todo eso. Entonces, cuando entró, quise saludarle y él me apartó de un manotazo. Casi me caigo al suelo. ¡Estuve muy jodido! Cuando me senté a comer no dije ni una sola palabra", comenta el jugador.

No es la única experiencia de su juventud que recuerda con cierto temor. Años después, ya en el Manchester United, el jugador tuvo que sufrir la ira de otro hombre polémico en el mundo del fútbol. El irlandés Roy Keane.

"Fue aterrador. Recuerdo que sucedió antes de un partido. Estaba sentado justo de bajo de mi taquilla, con los pantalones detrás de mí, colgados. Entonces, empezó a sonar mi teléfono que estaba en el bolsillo del pantalón. No sonó el tono, sino que se empezó a oír la vibración porque lo tenía en silencio. Todo el mundo guardó silencio y Roy empezó a gritar como un loco '¡Qué coño es eso!'. Empezó a lanzar alaridos por todas partes con un enorme cabreo. Fue aterrador", repitió.

Por: EFE

07/11/2013