El Barcelona y la herencia del agotamiento mental

publicado a la‎(s)‎ 26 sept. 2014 11:36 por Carlos Perez   [ actualizado el 26 sept. 2014 11:47 ]
Iniesta-Malaga-suelo-2014-reuters.jpg - 640x450


Andrés Iniesta, durante el Málaga - Barcelona. Imagen: EFE.




El Barcelona vuelve por los fueros del final de la pasada temporada. Al igual que contra el Apoel y casi toda la primera parte ante el Levante, ofreció de nuevo una paupérrima imagen ofensiva en el campo del Málaga. El hecho de que el equipo culé no tirase ni una sola vez a puerta es una muestra más que suficiente de lo que ocurrió en La Rosaleda.



Porque lo que aconteció en el campo malagueño fue, ni más ni menos, un calco de lo que sucedió en muchos partidos de la pasada temporada. Un fútbol sin verticalidad, ni imaginación para romper líneas. Una sucesión de pases sin peligro, un pasar del tiempo sin crear ocasiones. En definitiva, un viaje en el tiempo, concretamente a unos meses atrás.

Luis Enrique, en la rueda de prensa posterior al duelo contra el Málaga, trató de relativizar sobre la ocurrido. Y para hacerlo insistió en una idea sobre la que también abundó después del partido contra el Apoel: "Los jugadores no son máquinas, hay que entender que cada tres días estamos compitiendo y se trata de buscar soluciones, mejorar y en esa línea vamos a seguir".



Los tiros del entrenador no van desencaminados. Los jugadores culés llevan muchos años peleándose una o dos veces por semana contra defensas encerradas. El mecanismo de defensa contra el tiqui-taca se ha extendido a casi todos los equipos de la Liga BBVA y buena parte de Europa.

El equipo ya cayó en la previsibilidad en la época del 'Tata' Martino (e incluso con Tito y los últimos meses de Pep), y ahora sigue mostrando síntomas de agotamiento. Hay que buscar nuevas fórmulas. A ello se refería Luis Enrique cuando decía que estaba buscando soluciones.
¿Soluciones?

¿Y cuáles podrían ser estas soluciones? Una es evidente, y ya se ha mostrado en algunos partidos: más movilidad, más presión. Que no haya marcas fijas en las defensas rivales ayuda a la existencia de huecos, y el incremento de la presión propicia situaciones de superioridad.

Otra también es conocida, pero no ha tenido mucho éxito: el ataque por las bandas. La irregularidad de Neymar y la escasa influencia del juego de Pedro restan profundidad. En los laterales, Alba, Adriano, Alves, Montoya y Douglas (casi inédito) no han ofrecido hasta el momento soluciones de continuación.

También tiene Luis Enrique la opción de los revulsivos. Ahí entran en juego Munir y Sandro, pero es cierto que los dos 'cachorros' de La Masia tienden a meterse al centro, lo que, a pesar de su mayor movilidad, suele sobrepoblar las zonas centrales cercanas al área.

EFE
26/09/2014