EE.UU. se engancha al fútbol y sus estrellas

publicado a la‎(s)‎ 23 abr. 2015 13:09 por Eliana Caterine Alvarado   [ actualizado el 23 abr. 2015 13:10 ]

Kaká, Villa, Raúl, Lampard o Gerrard son la última hornada de grandes jugadores que recalan en el «soccer», un deporte que, poco a poco, se consolida en el país

El «soccer» vive en EE.UU. a tirones. Se despereza los veranos que hay Mundial, se excita con los fichajes de relumbrón de viejas glorias y acaba semienterrado ante el dominio del fútbol americano, el béisbol, el baloncesto o el hockey. Pero lo cierto es que, con cada tirón, con cada fichaje, después de cada Copa del Mundo, el fútbol se consolida un poco más en el teatro deportivo estadounidense.

La temporada pasada, la asistencia media superó a la de la NBA. Hay que rebajar la espectacularidad del dato (la capacidad de los estadios es mucho mayor y los equipos de baloncesto juegan más partidos), pero es innegable que este deporte avanza de forma imparable.

Esta temporada, la ilusión por el «soccer» ha crecido gracias a nombres como Kaká, David Villa, Raúl, Gerrard, Lampard o Giovinco. Cinco de las estrellas que, en la recta final de sus carreras, han recalado en la liga estadounidense. No es un fenómeno nuevo. A mediados de la década de 1970, el New York Cosmos sorprendió con el fichaje de Pelé. Pagó una millonada por un futbolista de 35 años, pero la apuesta no salió mal: convirtió al equipo en un icono mundial, consiguió que la asistencia media al estadio de los Giants estuviera por encima de los 40.000 espectadores y, además, ofreció buen fútbol: 31 goles en 56 partidos.

Pelé inició una tendencia repetida hasta nuestros días. A finales de los 70 desembarcaron «mitos europeos» como Franz Beckenbauer (Cosmos), George Best o Johan Cruyff (ambos en Los Ángeles Aztecs), pero el efecto ilusionante de estos jugadores -todos aterrizaban en el ocaso de sus carreras- perdía fuelle una vez que se retiraban. Tras el Mundial de 1994, organizado por EE.UU. y diseñado para provocar el despegue definitivo del fútbol, llegaron nuevas estrellas, sobre todo latinoamericanas, como Carlos Valderrama, Marco «El Diablo» Etcheverry o el portero volador Jorge Campos. Pero no fue suficiente.

Sí tuvo mayor impacto, tanto deportivo como mediático, el fichaje de David Beckham en Los Ángeles Galaxy (2007). Una apuesta que intentan seguir ahora otros equipos de la Major Soccer League (MLS). Contratan estrellas que se encuentran en la recta final de sus carreras, pero con mucho aún por ofrecer sobre la hierba. Para los futbolistas, jugar en EE.UU. supone casi un homenaje -se convierten en líderes-, perciben buenos salarios, disfrutan de una vida más tranquila y sin la presión de los medios en Europa, y se empapan, ellos y sus familias, de la cultura estadounidense.

A principios de marzo, el partido inaugural de la temporada (Orlando City-New York City) enfrentó a dos de las estrellas recién llegadas. Kaká frente a David Villa ante casi 63.000 espectadores. El español, que se estrenó como goleador en la segunda jornada, es la referencia mediática de su club. Al menos hasta que Frank Lampard se incorpore en julio, después de acabar la temporada con el Manchester City, entidad matriz de los neoyorquinos. Ambos tuvieron una buena actuación. El asturiano dio la asistencia con la que se adelantó su equipo, y el brasileño, el jugador mejor pagado de la liga estadounidense (6,5 millones de euros) contestó marcando el empate en el último minuto.

Villa, que ya suma dos dianas, puede encontrarse por las calles neoyorquinas con un viejo conocido: Raúl González. Su antecesor en la punta de la selección nacional e icono madridista ha recalado en el New York Cosmos, donde también juega Marcos Senna. Este equipo desapareció en 1985, pero ahora trata de reconquistar la gloria de los tiempos de Pelé desde la liga inferior a la MLS, la North American Soccer League. En esa misma liga, Ronaldo Nazario de Lima acaba de entrar en el accionariado del Fort Lauderdale Strikers.

Pero no todo lo que llega a la MLS son estrellas con salarios astronómicos. Otros seis españoles jugarán esta temporada en la liga estadounidense: Pablo Álvarez, Rubén Bover, Armando Lozano, Raúl Rodríguez, Ignacio Maganto y Adrián López. Son jugadores con poco nombre pero que también aportarán su calidad para que el «soccer» avance en EE.UU.

JAVIER ANSORENA / CORRESPONSAL EN NUEVA YORK
Día 23/04/2015 - 09.34h