DE LA VICTORIA A LA DERROTA

publicado a la‎(s)‎ 14 nov. 2013 6:15 por Eliana Caterine Alvarado   [ actualizado el 14 nov. 2013 6:16 ]


FOTO: INTERNET.COM

El fútbol es un deporte que en 90 minutos llega a sus espectadores con juego, técnica, pasión y espectáculo, sin embargo sus espectadores son mucho, mientras que sus protagonistas, pocos. Según Eduardo Galeano, este juego se ha convertido en un negocio, y por ello también se convierte en una derrota, el fin con el que se ve actualmente al balompié.

El fútbol se empezó a jugar tanto en clases sociales altas como bajas, desde trabajadores ingleses hasta equipos en el sector financiero y minero, de esta forma se internacionalizó y popularizó el deporte hasta generar equipos europeos, y luego por todo el mundo. Hoy en día existen ligas y competiciones a nivel continental e intercontinental.

¿Cómo fue que poco a poco se dejó de disfrutar y pasó a ser un negocio? Se perdió esa ilusión infantil por jugar y gambetear, porque no todos son estrellas o ‘cracks’, por lo tanto para el mercado son “inútiles” queriendo decir  que no son rentables, el deporte se ha ido convirtiendo en un juego que se limita a 11 jugadores, 90 minutos y un juez; tomando en cuenta a los hinchas (no como motivo, sino como financiamiento), siendo ellos parte fundamental del fútbol.

Para ellos, este deporte representa un carnaval, una celebración y más que eso: La vida. Llevan banderas, tambores, trapos y todo lo que hace parte de su folklore; se llena de ansiedad, se reprime, deja salir todo con un grito de aliento, llora, ríe, tiene rabia, tiene esperanza; sin embargo se pasa por alto que esa situación es una de las más enriquecedoras, pero se subvalora, porque el dinero prima ante el amor por un equipo, la boleta es más importante que los canticos y el apoyo.

Un deporte que empezó con sabor a victoria, que para todas las personas era un estilo de vida, parte de su cultura; poco a poco se convirtió en un fin lucrativo manejado por unos cuantos que pretenden adueñarse de ligas, clubes y otros, como jeques árabes, empresarios multimillonarios, principados, entre otros; que no son la razón inicial con la que se creó el juego.

Preocupa el motivo financiero que ha ido tomando el deporte, pero no es el único problema que aqueja la actualidad del mundo futbolístico. La corrupción dentro de la FIFA (Entidad máxima respecto a federaciones del fútbol mundial) ha generado escándalos, como la reciente designación a Qatar como sede del mundial 2022, dejando dudas sobre la elección, e irregularidades en los votos, asociados a un acuerdo con el estado francés.

 

Esto nos lleva a pensar ¿Quiénes son realmente los dueños del deporte?, la FIFA, el comité olímpico internacional y la empresa ISL Marketing son quienes manejan los campeonatos mundiales, entonces, con qué fin se han designado las sedes y qué intereses hay de por medio. Las tres entidades son acaudaladas y poderosas, ¿quién ha presentado quejas en su contra?

Ahora bien, veamos detenidamente lo que esta “trinidad” es explícitamente. La FIFA, tiene como sede Zúrich, el comité olímpico internacional en Lausana, y finalmente Lucerna es casa de ISL Marketing, siendo Suiza el emporio futbolístico a manera de organizaciones y directivas. La empresa ISL Marketing cuenta con derechos exclusivos en lo concerniente a publicidad en lo futbolístico, contando con el hecho de ser parte de una dinastía que también manejaba Adidas.

Por su parte, la FIFA y el comité olímpico internacional se lucran de manera agigantada con los derechos televisivos de los compromisos transmitidos en pantalla chica, sin mencionar que no solo por el fútbol, sino que también en olimpiadas olímpicas que antes alcanzaban un público reducido en un país, ahora ha sido multiplicado a nivel mundial.

Sumando a esta lista de características, podemos encontrar que los herederos de ISL Marketing (Havelange, Samaranch y la familia Dassler) tienen un objetivo a la hora de elegir anunciantes y aliados, ya que tienen que ser aquellas que sean acaudaladas y puedan proveer más ingresos a los torneos, y claramente: A sus bolsillos.

Entonces, el fútbol se viene enfocando en patrocinadores, marketing, publicidad y demás, pero no en DEPORTE, que al final, es de lo que se trata; y así volvemos a ver varios equipos que pertenecen a grupos empresariales, linajes con dinero, y demás propietarios que con su fortuna compran derechos y acciones, que finalmente buscan enriquecerlos en base a las cuotas pagadas por los hinchas para ver al equipo, o con acciones en la bolsa que incrementan la cifra de sus cuentas bancarias. Esto no solo en Europa, también en Asia y se extiende por el planeta.

Por lo tanto, volvemos a pensar en el caso Qatar ¿Cuál es el trasfondo?; se dice que hubo compra de votos para designar a este país como sede de la cita mundialista, evidenciando una falla al ser sus competidores más capacitados para albergar un evento de gran magnitud, también especificaciones como el lugar, el ambiente y demás no tenía la capacidad; sin embargo cenas, encuentros y solicitudes por parte del gobierno francés y otros interesados, dejan en entredicho la elección.

Como si fuera poco, y no tuviese problemas suficientes, el fútbol se ve opacado por una problemática actual que ataca en varios lugares del mundo: Las barras bravas. Es otro incidente que ha surgido como cáncer de este juego, ya que algunas personas utilizan el deporte como una excusa para expresar su violencia, y por medio de una camiseta, delinquen y cometen hechos aborrecibles como el asesinato de otra persona, por el hecho de no simpatizar con los mismos colores, cultura, historia y folklore.

Frente a este último aspecto, me limitaré a pensar que los incidentes provocados por estas “barras” son actos delincuenciales, provocados por condiciones de pocas oportunidades, falta de educación y vacíos en cuanto valores y conciencia; especialmente en nuestro país. En tanto la problemática social no mejore, ni se vea contextos en los que el fútbol no sea atacado por estos fenómenos en los que se escudan algunos para transgredir a los demás, se seguirá otorgando este problema al deporte, y los detractores seguirán opinando que el fútbol “Es el opio del pueblo”, siendo una derrota que empezó como la ganancia y victoria de la masa, de lo popular.

Agradecimiento especial a Eduardo Galeano, su libro “El fútbol a sol y sombra” y la amplia construcción investigativa que permite crear e ir más allá en cuanto el fútbol, un deporte, juego, y motivación que nos llega a muchos en lo más profundo.


Columna de la Semana

Por:Jenniy Prieto 

Twitter:@jennyprietor

Bloguera del Directorio Deportivo