Cristiano Ronaldo y la felicidad de saberse el mejor jugador del mundo

publicado a la‎(s)‎ 6 nov. 2013 6:27 por Carlos Perez   [ actualizado el 6 nov. 2013 6:38 ]
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Foto: EFE

     Cristiano Ronaldo está feliz. Es más, está exultante, eufórico, pletórico y todos y cada uno de los sinónimos que puedan encajar con su estado anímico. Lógico. Se sabe en uno de los mejores momentos de su carrera, ése en el que demuestra partido tras partido que es el mejor del mundo. Su capacidad para reivindicarse como candidato al trono de Messi empieza a convertirse en la postal más frecuente del Real Madrid.

Ya saben a qué nos referimos. A ese gesto de CR7 levantando el dedo índice de su mano derecha para señalarse a sí mismo diciendo que él manda aquí. Qué él habla aquí.

Y donde pone aquí, se refiere, en realidad, al terreno de juego, a ese espacio donde el portugués empieza a convertirse en líder de los suyos y tirano de los rivales.

Ayer, frente a la Juventus de Turín, ejecutó de nuevo su liturgia habitual. Tras batir a Buffon en una magnífica definición, miró a la grada elevó su mano al cielo de Italia para repetir al planeta entero dónde lo dejaba todo. En las horas previas al partido La Gazetta dello Sport había intentado calentar el partido diciendo que el luso era un "piscinas".

La expulsión de Chiellini en Madrid aún escocía. La provocó Cristiano tirándose al suelo tras un manotazo del defensa. Aquello no gustó en el país transalpino, pero poco le importa a Cristiano. "Aquí hablo yo", gritó.

Es un gesto que nació en Barcelona, cuando hace dos temporadas, marcó el gol del triunfo blanco en el Camp Nou, aquel que puso el 1-2 en el marcador, dio la Liga a los blancos y, de paso, certificó el principio del fin de la era Guardiola. "Calma, calma. Aquí marco yo, aquí marco yo", repitió con cierto tono subido, lo que no gustó en la Ciudad Condal, pero entusiasmo a todo el madridismo.

Otra vez frente al Barça, esta vez en la Supercopa, Cristiano festejó un tanto con el dedo en cuestión, pero aquella vez fue para dedicárselo a Mourinho tras unas críticas del entrenador en privado.

Tanto le gustó la celebración , que ahora lo repite en casi todos los duelos en los que moja, pero, sobre todo, en los que demuestra porqué merece el lugar ocupado por Messi en los últimos cuatro años, los mismos en los que ha sido nombrado vencedor del Balón de Oro.

Esta vez, cree Cristiano, le toca a él. Y lo demuestra ahí donde señala su dedo índice, en el campo. Cierto es que en este año 2013 no ha ganado ningún título y que Messi ha ganado una Liga y una Supercopa o que Ribery (el tercer invitado en esta fiesta) ha sido el hombre más destacado del Bayern de Múnich del triplete.

Sin embargo, ninguno de los dos tiene el papel capital que tiene CR7 en el Real Madrid y en su selección. Ninguno ha alcanzado tampoco los guarimos del luso en los diez meses de 2013 que hemos dejado atrás: suma 58 goles en 52 partidos de los que 21 han llegado esta temporada repartidos entre Liga (13) y Champions (8).

Messi, por su parte, acumula 43 tantos en lo que llevamos de año, pero de ellos sólo 12 han sido en la presente campaña. Ribery, por su parte, se queda a casi un tercio de los tantos anotados por el portugués, con 20 dianas.

En el caso del argentino, su bajo momento de forma se prolonga más allá del arranque de curso. El año pasado, desde que sufriera problemas físicos frente al PSG, en Champions, Leo se borró de la faz del Barça más allá de algunos partidos con destellos especiales. Brillos insuficientes para poder decir que éste es su año. No al menos un año mejor que el de Cristiano.

Así pues, la batalla por el balón más deseado del planeta parece cosas de dos y no los dos de siempre. El mano a mano entre Ribery y Cristiano se promete duro, pero ahí la figura del madridista podría tener más tirón, no porque el galo no esté bien, sino porque su papel es más coral.

Su protagonismo se reparte entre los Robben, Müller, Mandzukic, Götze o Neuer. En el Real Madrid, todo gira en torno a Cristiano. Ni la llegada de Bale le ha quitado protagonismo. Más al contrario.

Los dos se buscan para brillar más que nunca. Si se tiene en cuenta que, además, su comportamiento empieza a alejarse de ataques de egoísmo pasados (es un capitán más del Real Madrid, aunque el brazalete lo lleven Casillas y Ramos), lo cierto es que surge una radiografía de un vencedor nato que se juega en el próximo mes de noviembre el poder retornar al puesto que abandonó en 2008 y por el que fichó por el Real Madrid.

CR7 quiere ser el mejor del planeta y está a un paso de conseguirlo. Algo a lo que ayudan las simpatías que se han generado a su causa tras la imitación de Blatter.

Casi sin quererlo, el presidente de la FIFA podría haber cambiado el signo de los votos hacia el ariete. Por pura solidaridad. Por pura venganza hacia su burla infantil.

Por eso está feliz. Por eso se reinvidica todos y cada uno de los días que se viste de corto.

Por: EFE

06/11/2013