Cristiano Ronaldo vuelve a tropezar con la piedra que pudo acortar su carrera

publicado a la‎(s)‎ 10 dic. 2014 12:30 por Carlos Perez
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Cristiano celebra el tanto anotado al Ludogorets. Imagen: Reuters.





El duelo ante el Ludogorets no pasó más allá del puro trámite, pero Cristiano Ronaldo formó parte del once inicial. El de Madeira no entiende de partidos sin historia, y se abonó a la titularidad. Su voracidad no entiende de parones y descansos. Y con esto infringe uno de los mandatos que los médicos le hicieron varios meses.



En una oportunidad propicia para dar descanso a su cuerpo, Cristiano jugó los 90 minutos del encuentro. A pesar de estar ya recuperado, tiene siempre en perspectiva la de dar algún que otro periodo de refresco a su cuerpo, en concreto a su rodilla izquierda. No es algo autoimpuesto, sino todo lo contrario, prescripción médica. Para ver el origen hay que remontarse varios meses atrás.

Eran otros tiempos: el luso no estaba para nada en su mejor momento. El tendón rotuliano y las molestias musculares derivadas de su lesión no le dejaban rendir al cien por cien. Desde el mes de febrero, se notó a un Cristiano que no conseguía encontrar su mejor versión. Limitado en su privilegiado físico, CR siguió jugando debido a lo exigente del calendario. Pero el cuerpo llegó a decirle basta. Incluso a él.

Como resultado de ello, causó baja en la final de Copa del Rey y jugó infiltrado la de Champions reconociendo meses después que eso supuso arriesgar su carrera. Los médicos, a lo largo de estos meses, avisaron varias veces al jugador: necesitaba descanso. Su cuerpo lo exigía. El deslumbrante rendimiento que saca de él tenía sus consecuencias. A pesar de que Cristiano es el más profesional en lo que referente al cuidado de su cuerpo, en dos meses llega a los 30 años. Lo conveniente es racionar los esfuerzos, siempre que sea posible. Y ayer ante el Ludogorets se saltó la norma. Una norma que en esta temporada solo ha respetado en Copa.



Lo cierto es que ante los búlgaros Cristiano volvió a exhibir la ansiedad de otros tiempos y mostró un semblante torcido al término del partido. Solo un gol en un partido aparentemente cómodo, y otra vez por detrás de Messi en la tabla de goleadores en Champions. El duelo con el argentino y sus urgencias competitivas de quedar por delante emborronaron la noche para él. Y le llevaron a quedarse sin descanso. Tanto Ancelotti como él siempre han destacado que las decisiones suelen ser consensuadas.

Un parón que no le habría venido nada mal al portugués. Tras el partido de Liga ante el Almería y el Mundialito, el mes de enero va a ser altamente exigente para el Real Madrid. La eliminatoria íntegra de octavos de Copa (previsiblemente ante el Atlético) y en caso de clasificación, la de cuartos, además de cuatro partidos de Liga, uno en Mestalla ante el Valencia, es lo que espera al equipo blanco. Hasta ocho partidos en un mes. Poca broma.

Con esta cuesta de enero pendiente, Cristiano tenía ante sí la oportunidad perfecta para descansar, darse un respiro. Su hambre atroz de goles y su ansia competitiva se lo impidieron. En su segundo plano quedaron los consejos de los médicos.


EFE
10/12/2014
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