Cristiano Ronaldo, Messi y la dictadura de las estrellas

publicado a la‎(s)‎ 20 oct. 2014 14:48 por Carlos Perez
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Cristiano y Messi, dos jugadores al margen del resto. Imagen: Reuters



La imagen fue una de las más destacadas de este fin de semana. Messi, tras un diálogo con Luis Enrique, negaba el cambio al entrenador asturiano. Después de un breve intercambio de palabras, el técnico blaugrana (con media sonrisa) daba marcha atrás y no cambiaba al de Rosario por Munir, sino a Neymar.



Esto que ocurrió el pasado sábado en el Camp Nou es un simple botón de muestra de lo que significa para un entrenador tener a una figura del calibre de Messi en su equipo. Y es que el astro argentino hace que, cualquiera que sea el técnico en el banquillo, le arrebata cierta porción de una autoridad que sí que vale con el resto de miembros de la plantilla.

Messi es el único jugador del Barcelona que ha jugado absolutamente todo. Con el partido resuelto (3-0 y un gol del propio Messi), Luis Enrique quiso dar algo de descanso al '10', pensando en el compromiso ante el Ajax y el 'Clásico' el sábado. Pero el hambre de Messi prevaleció por encima del entrenador. Es el precio que el asturiano (igual que pasó con Pep, Tito, Rouda o Martino) para crear un clima favorable para su mejor jugador.

Esta situación tiene un espejo en el Real Madrid. Hablando de hambre competitiva, otro ejemplo paradigmático es el de Cristiano Ronaldo. Tras su paso gris en la Supercopa de España y su baja en Anoeta, no ha dejado de disputar ni un solo minuto en Liga y Champions. El portugués asegura que ha dejado atrás sus molestias, y Ancelotti no ha dudado en dejarle siempre en el campo a pesar de que en muchos de los encuentros ha habido oportunidades para ello, dado lo abultado de los resultados.

Es algo que se sobreentiende por el carácter del jugador y que repercute positivamente en el equipo (no hay más que acudir a la tabla de goleadores), pero que siempre deja tras de sí el riesgo de posibles lesiones innecesarias y la inexistencia de minutos de descanso que podrían ser muy valiosos en una temporada muy larga.

El dato de partidos del pasado curso es significativo. En una temporada en la que estuvo bastantes partidos tocado, de los 30 partidos que jugó como titular, solo fue sustituido en tres (más uno en el que no jugó todo al ser expulsado). En Champions pasó lo mismo: de los once que jugó solo fue cambiado en dos. En Copa, el porcentaje es mayor dada la tendencia a las rotaciones: de seis, jugó cuatro hasta el final.

Cristiano y Messi, Messi y Cristiano, lo cierto es que los dos son claros ejemplos de cómo una estrella sí tiene mucho qué decir en lo que respecta a sus alineaciones. Es un condicionamiento previo con el que tanto Luis Enrique como Ancelotti cuentan. Son daños menores derivados del privilegio de tener a los mejores jugadores del mundo a sus órdenes. Es una dictadura permitida.

EFE
20/10/2014
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