Carta de despedida a Brasil 2014, un Mundial inolvidable

publicado a la‎(s)‎ 11 jul. 2014 14:12 por Eliana Caterine Alvarado   [ actualizado el 11 jul. 2014 14:31 ]

Foto: Archivo/ ELTIEMPO -El mayor logro de la Selección Colombia fue este Mundial donde llegó a cuartos de final.

Se nos va el Mundial. Fueron 1432 días de espera desde Sudáfrica y ya, como si fuera una gota del más fino elixir, Brasil 2014 se diluye en el paladar. Se escapa, infamemente, sin que los mortales fanáticos podamos alargar la fiesta, extender el placer.

Se va Brasil y, eso sí, se despide con 31 días maravillosos. Tanto, que hacen valer la pena la espera. Es injusto, es cierto. Pero a la vez ese es el encanto del Mundial. Lo bueno, lo verdaderamente bueno, se disfruta así, con cuentagotas, en dosis mínimas de este viagra en forma de balón, pero suficientes para llegar al clímax de la felicidad, a un orgasmo de un mes.

La celebración del fútbol comenzó con una inauguración que, afortunadamente, duró cerca de una hora. Lo importante es el fútbol, siempre lo ha sido, y por eso el pitazo inicial trajo las emociones de Brasil y un triunfo apretado ante Croacia, que se puso en ventaja con un autogol de Marcelo.

Ese primer puntapié fue el devenir de un huracán de anotaciones: 136 solo en la primera fase. Gracias Brasil 2014 por convertir el gol en prioridad y dejar de lado la tacañería. Restan cinco tantos para ser la copa mundo más goleadora de la historia. Y aquí es necesario resaltar la calidad de las dianas. Gracias por los golazos de Van Persie a España, de Tim Cahill a Holanda, de Lionel Messi a Irán, el de David Luiz a Colombia y los siete de Alemania a Brasil.

No me olvido, por supuesto, del mejor de todos, el talento hecho magia en la volea que paralizó el Maracaná, aquella de James Rodríguez. Fue el gol que todos quisimos hacer, que todos soñamos de niños y lo hizo un muchachito de 22 años, de acento colombiano, tímido al hablar, que está cerca de convertirse en el goleador del Mundial, de ser leyenda. Gracias, James y Brasil, por esa joya.

James Rodríguez y el comienzo de una jornada magistral ante Uruguay.

Gracias también por la caída tempranera de los grandes. Por recordar que el fútbol es la vida misma y las desgracias pueden someter por igual a la campeona del mundo España, a la portentosa Italia, a la talentosa Portugal, a la glamurosa y siempre poco efectiva Inglaterra.

Y como el balón rueda tanto como el destino, gracias Brasil por los errores arbitrales que recuerdan que el deporte lo juegan y lo juzgan los humanos. Guste o no. Desde el japonés Nishimura y el colombiano Humberto Clavijo hasta el español Velasco Carballo, sí el mismo árbitro que se coló en el sentimiento de un país para mal. Para muy mal.

En Brasil 2014 se vio el primer gol tecnológico, ese que le sancionaron en contra a Honduras ante Francia. Fue la ratificación de que el balompié entró definitivamente en la era de la sofisticación. El deporte y la fiesta. Este fue el Mundial de Twitter, de los memes, de las redes sociales, de las 'selfies'. Un planeta alrededor de un balón, ahora más que nunca.

Al Mundial de Brasil le falta poco para ser considerado el mejor de la historia, si es que ya no lo es. Sus postales son para el recuerdo. O cómo olvidar el mordisco de Luis Suárez a Chiellini, el récord de Faryd Mondragón, las lágrimas de las estrellas caídas, la escalada al olimpo de goleadores de Miroslav Klose en la tierra de Ronaldo… trama de una novela inmortal.






Así le dejó la espalda Luis Suárez al italiano Giorgio Chiellini.

Y faltan sumar, por ejemplo, las atajadas que apagaron los gritos de gol. Gracias, Brasil 2014, por la seguridad de David Ospina, la presencia de Tim Howard, la elasticidad de Keylor Navas, la intuición de Tim Krul y, claro, la suerte y reflejos de Guillermo Ochoa. Ellos hicieron que una salvada fuera tan admirada como una anotación.

Gracias, Copa del Mundo que te vas. Gracias, en español y en mayúsculas, porque le ofreciste a las selecciones sudamericanas un escenario para brillar. Porque este lado del planeta, el americano, fue profeta en su tierra, aunque tuvo la desdicha de que sus naciones se eliminaron entre ellas. Ecuador, Honduras, Chile, Uruguay, México, Colombia y Costa Rica salieron con la frente en alto.

Por ti, Mundial, un pueblo hermano soñó alto de la mano del colombiano Jorge Luis Pinto. Costa Rica logró su mayor reconocimiento deportivo y solo la fortuna de los penaltis lo pudo despedir ante Holanda.



El santandereano Jorge Luis Pinto llevó a Costa Rica hasta los cuartos de final.


Todas las selecciones americanas se fueron dignamente, salvo Brasil, el anfitrión que pagó con la humillación más grande de su historia futbolística el precio de abandonar su clase, su estilo. Gracias por eso también, Mundial de fútbol. Por tratar de hacer justicia y honor a la tradición, al 'jogo bonito', en forma de tanque alemán.

El golpe a Brasil es tan grande que podría ver a su némesis Argentina dar la vuelta olímpica en su campo y asistir a la asunción de Lionel Messi al mismo lugar que hoy ocupan Pelé y Diego Maradona.

Los últimos párrafos de esta carta de despedida tratarán de ser humildes. Salen desde el corazón, lo prometo.

Gracias, Brasil 2014, por la mejor selección Colombia de todos los tiempos, por esos 23 jugadores que le regalaron al país la fortuna de celebrar 12 goles alrededor de una sola bandera, de llorar una eliminación en un solo abrazo.




Una de las 12 celebraciones de la Selección Colombia en el Mundial.


Gracias, mil veces gracias, Mundial de fútbol, por darle la oportunidad a Colombia de soñar. Una generación completa de compatriotas vio por primera vez a su equipo en una cita ecuménica y esa imagen maravillosa no se olvidará.

El lunes, cuando hayas entregado tu corona a Argentina o Alemania, los hinchas nos despertaremos con el mejor de los recuerdos: el que nace después de la felicidad. La fe estará intacta para esperar con paciencia otros 1400 días y que el balón llegue a Rusia.

RONNY SUÁREZ
@ronnysuarez_, en Twitter
3:40 p.m. 
11 de julio de 2014