Carmona y su pelea fuera del ring

publicado a la‎(s)‎ 8 ago. 2014 6:02 por Eliana Caterine Alvarado   [ actualizado el 8 ago. 2014 6:02 ]


Justina Núñez, mamá de José Carmona. / Fotos: Jesús Fragozo Caro José Carmona no pierde la fe de recuperar su movilidad.


José Carmona es quizá el único boxeador que pelea fuera del ring. Desde hace ocho meses está hospitalizado en la clínica Hostal Medical Home de Cartagena, en la que, en presencia de El Espectador, cierra la mano izquierda y, con dificultad, lanza un golpe para convencerse de que saldrá de esta, la peor contienda de toda su carrera. El pugilista de 24 años sufrió una conmoción cerebral el 16 de noviembre de 2013, luego de perder por nocáut ante el mexicano Jorge El Travieso Arce —ganador de cinco títulos mundiales—, que en el asalto ocho se coronó campeón de la pelea.
Carmona yace en una de esas camas que funcionan a control remoto. Con un botón se levanta la cabecera, con otro la parte de los pies. La habitación blancuzca está llena de fotos de sus hijos, de su esposa Nolenis Salinas y de otros familiares. A su lado siempre está su padre, vendedor de pescado en Bazurto que le dio su nombre y quien apenas se enteró de lo que ocurrió no ha vuelto al mercado.
José Carmona (padre), de 55 años, llega a las seis de la mañana, y Justina Núñez, madre del boxeador, pasa la noche en vela, pendiente de que no se despierte asustado a medianoche. El deportista, que competía en la categoría peso pluma (57 kilos), perdió la movilidad en gran parte del cuerpo, así como el habla.
La familia del boxeador vive de la caridad de amigos y parientes. Ni sus padres ni su esposa trabajan. Todos están pendientes de su recuperación y de interponer tutelas en contra de la EPS Salud Total, que se niega a entregar cada mes 180 pañales que alcanzan para tres semanas, un paquete de pañitos húmedos que dura dos o tres días y una orden para solicitar una prótesis ósea en la cabeza, que solo se consigue en Estados Unidos.
José Carmona (padre) les fiaba a sus clientes $150.000 de pargo, mero y róbalo todos los días, para luego cobrárselos en la quincena y conseguir dinero para alimentar a su familia en el barrio La María de Cartagena, cerca del sector de la Loma del Peyé.
“Mi mamá, que vende bollos en Barranquilla, hay días que me manda $50.000 para hacer un mercado. Ya debo dos meses de gas ($40.000) y desde octubre no pago la luz ($150.000), que es comunitaria”, afirma su esposa Nolenis Salinas.
José Carmona aseguró antes de viajar a la ciudad de San Luis Potosí de México que ganaría la pelea y los US$8.000 ($16 millones) del título mundial los utilizaría para terminar de construir su casa, que queda al lado de la de sus padres. “Él me engañó, porque me prometió que todo iba a salir bien y me dijo que no me preocupara”, reflexiona Nolenis, quien asistía a las veladas boxísticas en las que participaba su esposo, pero nunca veía las peleas. Se escondía para no observar cómo lo golpeaban.
El boxeador, que ganó 20 contiendas de 23 como profesional, quería ser campeón mundial como Kid Pambelé, quien en 1972 se convirtió en el primer colombiano en ganar el título del peso superligero.
En la habitación 105, Carmona intenta hablar, pero solo se escuchan gemidos; también trata de alzar el brazo derecho, pero no lo logra. Los médicos afirman que su recuperación será larga y necesitará de varias terapias.
Justina Núñez cuenta que el Gobierno los ha abandonado. Hay veces que no tiene plata para darles de comer a los tres hijos de El Calvo, como llaman a Carmona en el barrio. La oficina de Recreación y Deportes de Cartagena los ayudó con los viáticos cuando en noviembre viajaron a México para traerlo de vuelta. Esa ha sido la única ayuda que han recibido.
“Aunque ha mostrado mejoría, la parte derecha del cuerpo sigue sin moverla, es probable que no consiga hablar. José Carmona tuvo un hematoma subdural por un trauma craneoencefálico severo”, asegura Jennifer Vásquez, la médica que lo atiende.
El 10 de junio, día en que Yádier de Jesús —uno de los tres hijos— cumplió cinco años, el niño lloró durante casi una hora porque su papá no fue a felicitarlo ni tampoco le hicieron una fiesta. Yeiris (siete años), la mayor de los hermanos, decidió no ir a verlo, sino cuando se recupere, y Yudani (tres) ni siquiera es consciente de lo que le pasó a su papá.
La esposa del boxeador asegura que cuando Yádier, el más hiperactivo, no le hace caso, ella afirma: “tu papá me dijo que te portes bien, porque si no luego no te dará regalos, y él me contesta: eso es embuste porque mi papá no habla. Cuando vamos al hospital le pregunto y no me contesta nada”.
Así vive sus tristes días la familia Carmona Núñez a la espera de un milagro para José, sí, aquel niño que como muchos en el país vio en el boxeo la forma de salir de la pobreza y hoy lo tiene postrado en una cama.

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7 AGO 2014
7:14 PM
Por: Jesús Fragozo Caro / Cartagena -Elespectador.com