Carlo Ancelotti se amarra a su versión más agresiva

publicado a la‎(s)‎ 2 dic. 2014 13:14 por Carlos Perez
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Ancelotti, en un partido con el Real Madrid. Imagen: Reuters.



Carlo Ancelotti está cerca de cumplir un año y medio en el Real Madrid, en el que probablemente sea su mejor momento en la entidad blanca. El italiano, a lo largo de todo este tiempo, ha evolucionado al equipo y a sí mismo con él. De hecho, podría decirse que se ha operado una transformación palpable en el de Reggiolo.



El técnico transalpino llegó al Real Madrid con cierto aire de conciliador tras una etapa de muchos sobresaltos con Jose Mourinho y con tendencia al conservadurismo. Se habló incluso de un entrenador que respondía más a las necesidades de Florentino Pérez, de un perfil mucho más discreto y de trato más fácil. Más moldeable.

En el plano deportivo, la primera prueba para los detractores que usaban estos argumentos fue el primer Clásico. En el Barcelona-Real Madrid del 26 de octubre de 2013, Ancelotti alineaba a Sergio Ramos de pivote, y dejaba fuera a Karim Benzema. El resultado, una derrota más o menos clara ente el eterno rival, supuso el primer contratiempo serio de la etapa de 'Carletto'.

La caída ante el Barcelona y la forma en que se produjo tuvo como consecuencia la impresión de un Carlo Ancelotti conservador, con tendencia a blindar el equipo antes que a dejar paso a jugadores ofensivos y con predilección con la creación. Eso pasó al principio. Más tarde, y de manera progresiva, fue cambiando los pronósticos.

El ejemplo más claro de esta vuelta de tuerca fue la inclusión de Di María en el centro del campo cuando Khedira cayó lesionado de larga duración. Por posición, el recanbio era Illarramendi, pero Ancelotti apostó por Di María, un extremo que pasó a ser centrocampista. Una decisión para valientes que se llevó a cabo con éxito. Al final de la temporada, el entrenador acabó jugando con cinco jugadores de ataque en sus inicios: Bale, Benzema, Cristiano, Modric y el propio Di María.

La nueva temporada trajo consigo cambios que intuían nuevas dificultades. Pero el técnico se hizo fuerte de nuevo. Haciendo dos reconversiones en paralelo (James y Kroos), consolidó un Real Madrid sin pivote puro (Kroos desempeña esa función) y con antiguos mediapuntas como escuderos (James y Modric). A eso sumó dos laterales netamente ofensivos como son Carvajal y Marcelo.

El último paso fue el que protagonizó con Isco, al que también ha pasado al mediocentro puro a pesar de su pasado de segundo punta o '10'. Ya había mejorado su rendimiento defensivo, pero la respuesta tras la lesión de Modric fue introducirle más atrás en el esquema. Con un éxito claro: el malagueño fue el que más balones recuperó ante el Eibar. Una prueba más de que Ancelotti ha dejado muy lejos aquella primera versión. Un entrenador más ofensivo, más agresivo, se sienta en el banquillo del Santiago Bernabéu.


EFE
02/12/2014
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