Asier Illarramendi se queda sin asideros en el Real Madrid

publicado a la‎(s)‎ 26 ene. 2015 13:58 por Carlos Perez
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Illarramendi, en el partido ante el Córdoba. Imagen: EFE.



Asier Illarramendi podría estar viviendo sus últimos días en el Real Madrid. Todo lo que rodea al de Mutriku apunta a ello: la oferta de 25 millones del Athletic, la sobrepoblación en el centro del campo blanco, la llegada de Lucas Silva...al centrocampista le quedan cada vez menos razones en el equipo.



El propio Carlo Ancelotti le lanzó un mensaje en la alineación del Real Madrid contra el Córdoba, dejándole en el banquillo en beneficio de un Sami Khedira cuyo futuro apunta bien lejos del Santiago Bernabéu. El '24' salió en la segunda parte, sustituyendo precisamente al alemán. 26 minutos en un partido en el que dos de los futbolistas que están por delante suya en la línea de la titularidad (partiendo de la base de una igualdad entre Illarra y Khedira), un dato decepcionante, y más en el contexto en el que se produjo.

En la misma semana en que se filtró el interés del Athletic por él, Ancelotti se encontró con la baja de Isco y una encrucijada: dar su apoyo a un jugador con su futuro en el alambre o romper una lanza a favor de un futbolista casi sentenciado en el club. Hizo lo segundo. Y lo cierto es que Illarramendi podría estar mutando al segundo estatus.

Su presencia en las alineaciones ha aumentado un grado en dificultad con la llegada de Lucas Silva y la cercana (se estima que para el inicio de los octavos de Champions) recuperación total y vuelta al equipo de Luka Modric. En total, serán ya seis jugadores para tres puestos.

El futuro tampoco pinta del todo bien. En el caso de permanecer en el club, y a pesar de la marcha de Khedira, contaría con la vuelta de un nuevo competidor: un Casemiro que está cuajando una más que reseñable temporada con el Oporto de Julen Lopetegui, con 23 partidos disputados en lo que va de temporada y 1.776 minutos, mucho más del doble de lo que jugó con el Real Madrid en toda la temporada 2013/2014.

A esto se enfrenta Illarramendi: a un técnico que no termina de ofrecerle señales de confianza, a una competencia que no disminuye sino todo lo contrario, y al hecho de sumar su segundo año sin la experiencia que necesita para volver a levantar una progresión que se intuía imparable. Contra todos estos factores tendrá que luchar el '24', si se lo permiten.

EFE
26/01/2015
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