ALPINISMO- 150 años de la primera escalada a la montaña imposible

publicado a la‎(s)‎ 14 jul. 2015 15:25 por Eliana Caterine Alvarado   [ actualizado el 14 jul. 2015 15:26 ]


Hoy se celebra el aniversario de la ascensión al Cervino, la cumbre más difícil de los Alpes

Cuatro de los siete alpinistas que alcanzaron la cima, murieron despeñados durante la bajada

Una comisión de expertos analizará en otoño las pruebas para intentar determinar si fue accidente o asesinato

Tal día como hoy hace 150 años, a las 13 horas y 40 minutos una cordada de siete hombres alcanza la cumbre de una montaña que había resistido los asaltos de los mejores alpinistas. Momentos antes, el líder que marcha en cabeza, echa a correr por la pendiente nevada y con el corazón desbocado pisa el punto más alto. Intenta llenar sus pulmones con el aire enrarecido de la altura, mientras contempla el soberbio panorama. Solo ahora relaja su rostro crispado, que pasa a reflejar la felicidad y la paz supremas.

Edward Whymper.- El 14 de julio de 1865, el inglés Edward Whymper, en compañía de los también ingleses Charles Hudson, Francis Douglas y Douglas Robert Hadow, del guía francés Michel Croz y de los guías suizos Peter Taugwalder padre e hijo, alcanzan por primera vez la cumbre del Matterhorn, Cervino para los italianos, montaña fronteriza entre Suiza e Italia, que se eleva a 4.478 metros. Era el último cuatro mil de los Alpes que permanecía sin conquistar.

Por su fama de inexpugnable, por los repetidos intentos para conseguir la primera ascensión, por los terribles sucesos que acontecieron durante aquella escalada, por su irrepetible historia y también por la perfección de sus formas, el Cervino es una montaña única. Ninguna otra de ningún otro lugar del mundo despierta mayor admiración, no hay otra que haya influido de tal modo en la historia del alpinismo. El Matterhorn es la montaña perfecta; icono univeral, su imagen es la que todos llevamos en la cabeza cuando pensamos en una montaña, aunque nunca hayamos estado a los pies del coloso.

La última cumbre de los Alpes.- Desde 1786, año de la primera ascensión del Mont Blanc, la montaña más alta de los Alpes con 4.810 metros, impulsada por el sabio ginebrino Horace Bénédict de Saussure, el inventor del alpinismo, una tras otra se fueron subiendo todas las grandes montañas de los Alpes. A mediados del siglo XIX se habían escalado todas menos una, el Matterhorn. El propio Saussure, quien acudió a medir su altura a Zermatt, lo declaró inexpugnable.

El suizo Dani Arnold escalando el Matterhorn (2015)

Durante una larga década se sucedieron los intentos por parte de los mejores alpinistas británicos y guías franceses y suizos, los entonces protagonistas de un alpinismo naciente. Todos habían fracasado ante las dificultades que ofrecían las rutas que llevan a la cima. El mismo Whymper antes del asalto definitivo, había protagonizado siete tentativas. La mayoría de ellas en compañía del mejor de la zona, el guía italiano Jean-Antoine Carrel.

Días antes de la fecha señalada, Whymper pregunta a Carrel si quiere ser su guía en la escalada que proyecta por la arista suiza. El italiano declina la invitación pues debía guiar a "una familia distinguida". Al poco, el inglés descubre que Jean-Antoine le ha mentido y que marcha al lado italiano para intentar subir en compañía del también guía César Carrel y de F. Giordano. Nacionalista a tope, el trasalpino no estaba dispuesto a que un extranjero fuera el primero en "su" montaña ¿Se le escaparía a Whymper el triunfo soñado?

Competición y tragedia.- No tira la toalla y prepara una cordada de fortuna. Da la casualidad de que en Zermatt se encuentra el reverendo escocés Charles Hudson, un probado alpinista, que se hace acompañar por un joven inexperto, Douglas Robert Hadow, pero también por el notable guía Michel Croz, con quien el propio Whymper ha realizado notables escaladas años atrás. El trato es sencillo, aunque hay que aumentar la partida con otros dos guías, los Taugwalder, padre, apodado el Viejo, e hijo.

Salen sin pérdida de tiempo para enjugar el tiempo perdido. Tienen suerte de que los italianos, en el otro lado de la montaña, han tenido mal tiempo. Esto unido a la mucho mayor dificultad de la arista del León, que es la que siguen los trasalpinos, hace que los británicos asciendan con más velocidad.

En dos días alcanzan la cumbre. Lo primero que hace Whymper es comprobar que sus rivales no han llegado. Los descubren 300 metros por debajo. Para demostrarles su triunfo no se les ocurre otra cosa que tirarles peñascos. Cuando los ven, los italianos se dan la vuelta. Dos días más tarde, el 16 de julio de 1865, Jean-Antonie Carrel junto con Amé Goirret, Jean-Augustin Meynet y Jean-Baptiste Bich realizan la segunda escalada del Cervino y la primera absoluta a la arista del León.

Las cosas se complican en el descenso de Whymper y sus compañeros. Bajan todos atados a la misma cuerda. Marcha primero Croz, le sigue Hadow, el más torpe de la cordada. En uno de los pasajes más difíciles, éste resbala y golpea al francés. Ambos caen al vacío y arrastran al precipicio a los que les siguen: Hudson y Douglas. Taugwalder es el siguiente, pero consigue dar un par de vueltas a la cuerda a una roca.

Ayudado por su hijo consiguen deterner la caída de los compañeros, pero la tensión es tal que la cuerda se rompe. Los cuatro hombres caen entre gritos al vacío. Los reciben los hielos al pie del monte, mil quinientos metros más abajo. Días después, una caravana de hombres rescata sus cadáveres excepto el de lord Francis Douglas, del que solo se encuentra una bota. El glaciar aún no ha vomitado su cuerpo.

Accidente o asesinato.- Días después del drama, se inició un proceso para intentar dilucidar qué pasó realmente en la bajada. Algunas versiones señalaban que la cuerda fue cortada intencionadamente por Peter Taugwalder, quien dándose cuenta de la imposibilidad de retener la caída de sus cuatro compañeros, la cortó para evitar despeñarse él también.

El propio Whymper, en el posterior relato de la ascensión señala que descubrió con horror como de las tres cuerdas que llevaban, la cordada estaba atada con la más fina y menos fiable. ¿La había elegido adrede Taugwalder en previsión de la caída que finalmente se produjo?

Se celebra estos días una exposición en Zermatt que promete arrojar más controversia al asunto. Su autor, David Taugwalder, descendiente de Peter Taugwalter senior, que acompañó a Whymper en su primera escalada, ha señalado que la muestra ofrece otra versión a la única conocida hasta la fecha, que pertenece a Edward Whymper.

"Los Taugwalder fueron excluidos de la versión inglesa de los sucesos". En opinión de este guía, la teoría que su familia considera más pausible es que, en su afán por ser el primero en la cumbre, Whymper cortó la cuerda para alcanzarla más rápido y el primero. A la hora de atarse para el descenso, Peter Taugwalder senior comprobó que el cabo que había quedado era demasiado corto para encordar a los siete montañeros, por lo que tuvo que recurrir a la cuerda menos fiable.

Para el otoño, se ha anunciado en Zermatt que una comisión integrada por glaciarólogos, historiadores, alpinistas y otros expertos examinará todas las pruebas y testimonios para intentar dilucidar qué pasó exactamente en aquel drama sucedido hace ahora 150 años. Por su parte, el director de Turismo de Zermatt, Daniel Luggen, señala que si el cuerpo de lord Francis Douglas apareciese, lo haría atado al trozo de cuerda que se partió. El análisis de su extremo permitirá determinar si realmente aquella cuerda se rompió por la tracción o fue cortada.

Accidente o asesinato, la efemérides se ha convertido en la más importante del verano alpino y hoy, a las 13 horas y 40 minutos en punto, vivirá su momento álgido: todas las campanas de Zermatt y Cervinia repicarán y todos los cuernos y cornamusas alpinos lanzarán sus profundos bramidos. Entonces, los guías de la región se quitarán sus gorras y sombreros y guardarán un respetuoso silencio. Recordarán siglo y medio de éxitos y fracasos, respectivamente expresados en algunas de las más brillantes escaladas de la historia y en los 500 muertos que quedaron en las aristas del gigante o se despeñaron de sus alturas. Recordarán del mismo modo, aquella memorable primera ascensión del monarca del alpe supuso un paso de gigante en la historia del deporte de subir montañas.

ALFREDO MERINO 
14/07/2015 10:03 horas