Algunos 'elefantes blancos' del deporte

publicado a la‎(s)‎ 16 oct. 2014 8:26 por Eliana Caterine Alvarado   [ actualizado el 16 oct. 2014 8:29 ]



Foto: EFE
Pupitres del Jurado y la prensa en las piscinas del Centro Olímpico de Atenas (OAKA)

La mayoría de eventos deportivos requieren grandes inversiones por parte de cada país organizador. Ser sede de unos juegos olímpicos o un mundial de fútbol necesita de grandes esfuerzos para cumplir con las exigencias de los entes deportivos.

Cada tanto, diferentes países y ciudades entran en la disputa por ser sede de estos grandes eventos que reúnen miles de personas y que podrían dejar grandes ganancias tras las competencias. Sectores como los hoteleros, restaurantes y transporte se ven beneficiados por la acogida de esas justas, pero antes de empezar, mucho antes, la inversión es grande: deben adecuar los escenarios que tengan, construir los que hagan falta y reunir a la ciudad con ese único fin.

Los escenarios se construyen, las competencias se realizan, el mundo ve las grandiosas construcciones y disfruta con sus deportistas, pero cuando pasa el tiempo pocos saben qué pasó con esos lugares que se crearon y que deben ser de utilidad para la comunidad. Incluso, en algunos casos se convierten en elefantes blancos: edificaciones construidas que fueron usadas durante máximo un mes y que después fueron dejadas a un lado, sin ningún uso.

EL TIEMPO hace el recuento de algunas de esas grandes construcciones que están en el olvido.




El estadio Nacional de Beijing se construyó para los Juegos Olímpicos del 2008 y tuvo un costo de 338 millones de euros. En el ‘Nido de Pájaro’, como también se le conoce, se realizaron las ceremonias de apertura y clausura, además de las pruebas de atletismo y fútbol.

Cuatro años y medio de construcción para que después de las olimpiadas solo haya tenido cuatro eventos: la inauguración oficial en el 2009, dos finales de la Supercopa de Italia y el amistoso del pasado 11 de octubre de este año entre Argentina y Brasil, lo que quiere decir que en seis años, luego de los olímpicos, se ha usado cada 18 meses. Se tiene previsto que en el 2015 albergue el Campeonato Mundial de Atletismo.

Algo mucho más grave sucedió con las instalaciones que se crearon para los Juegos Olímpicos de Atenas en el 2004. Estas justas contaron con 18 sedes de competencia y casi ninguna tiene un uso regular. El escenario principal fue el estadio Olímpico de Atenas, construido en 1982 y reformado para el 2004 con un alto costo.


La mayoría de las instalaciones del Centro Deportivo Olímpico de Atenas (OAKA) no se usan y además se están deteriorando porque el mantenimiento es bastante costoso. En el estadio olímpico juega el AEK, que en la temporada 2013-2014 jugó en la tercera división. El estadio cubierto es el que más se usa, allí compite el equipo de baloncesto Panathinaikos y el centro de bádminton fue transformado en un teatro.

Para los Juegos Olímpicos de 1996, que se disputaron en Atlanta, se construyó el estadio Centennial Olympic Stadium y cuando las competencias finalizaron lo destruyeron parcialmente para crear el campo de Bravos de Atlanta: el Turner Field. Aunque se usó después de las olimpiadas tuvo gastos de más para convertirlo en estadio de béisbol.

De los 10 estadios que tuvo el Mundial de Sudáfrica en el 2010, nueve no han sido utilizados de manera masiva para eventos luego de la Copa del Mundo. La mayoría de los estadios deben ser administrados por los gobiernos locales que tienen otras prioridades en su agenda.




El único estadio que se usa es el Soccer City de Johannesburgo, en el que se disputaron ocho partidos del Mundial del 2010, entre ellos el partido inaugural y la final de la competencia en la que se impuso España sobre Holanda.

En el Soccer City se han disputado partidos de rugby, se han llevado a cabo conciertos y hasta el funeral de Nelson Mandela. En el 2013 también sirvió de sede para la Copa Africana de Naciones. Por otra parte, los encargados de algunos escenarios deportivos avisaron en el 2011 que estaban dispuestos a alquilarlo para matrimonios o cualquier tipo de celebración con tal de tener ingresos para responder por su mantenimiento.

Así las cosas, Sudáfrica organizó el Mundial del 2010 tratando de ocultar la pobreza que se vive en gran parte del país, esa misma que hoy en día se carcome las construcciones, que en su mayoría tuvieron sobrecostos.

Por ese mismo camino están al menos cuatro de los estadios que sirvieron de sede en el pasado mundial de Brasil. El Estadio Nacional de Brasilia Mané Garrincha, el Arena Amazonía de Manaos, el Arena Pantanal de Cuiabá y el Das Dunas de Natal cerraron su participación en la Copa del Mundo del 2014 y su futuro es incierto aún.


Lo que se tiene claro, por ejemplo, es que ninguno de los cuatro, tiene equipo profesional en su zona para albergar partidos de categoría por los que valga la pena abrir el estadio y cubrir los gastos que eso conlleva.

El Arena Pantanal fue reducido en su capacidad luego del Mundial y es posible que sea la sede de uno de los equipos que disputarán los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en el 2016.

Lo peor es que estas edificaciones se construyeron con la idea de prestar un servicio a la comunidad en la que están ubicados, pero esto normalmente no sucede, porque son las mismas personas quienes critican que el gobierno se haya gastado millones en estadios que no se volverán a usar.

Uno de los casos más recordados en Colombia es el estadio del Deportivo Cali, o Palmaseca como también se le conoce. La inauguración oficial del primer estadio privado de un club deportivo fue el 21 de febrero del 2010 y cuando se esperaba que el equipo ‘Azucarero’ sacara provecho de la gran construcción y tuviera grandes ingresos por boletería, muchos de los hinchas se quejan por lo lejos que queda, kilómetro ocho de la recta interdepartamental de Palmira, por el costo de las boletas, por las vías de acceso y sobre todo porque faltan obras de acueducto y alcantarillado.

Un estadio que se empezó a construir en el 2002 y aún no está listo para ser usado. Mientras tanto, Deportivo Cali sigue teniendo el Pascual Guerrero como su casa.

CAMILA ESPINOSA ARISTIZÁBAL
Redactora de EL TIEMPO

Por:  CAMILA ESPINOSA ARISTIZÁBAL 
9:57 p.m.
15 de octubre de 2014