Adulteración - Importación de miel de abejas

publicado a la‎(s)‎ 24 abr. 2014 6:41 por Eliana Caterine Alvarado   [ actualizado el 24 abr. 2014 6:42 ]






A veces llega un paciente a consulta por un dolor. Lo examinan y descubren que tiene un tumor.Es necesario operarlo porque ese tumor puede acabar con su vida, pero el anestesista y el cirujano evalúan su condición física y determinan que mientras su glucosa en sangre, su tensión arterial y su peso no se normalicen no lo pueden operar, básicamente porque es muy probable que no soporte la operación de extirpar el tumor y muera.

Finalmente un día con todos los indicadores que este paciente puede soportar la operación, lo examinan y descubren que ahora tiene otro tumor mucho más grande. Es necesario volver a una junta médica y determinar que procedimiento es el adecuado dado que ya no es simplemente extirpar ese primer tumor.

En nuestra apicultura colombiana se ha dado exactamente esa situación. La falsificación de la miel ha sido un tumor incrustado dentro de todas nuestras actividades apícolas. Este solo tema se consume todos los recursos de tiempo, de todos los participantes en foros y debates, gremiales o gubernamentales.

No es posible eliminar este tumor, en la actualidad,  porque se mata a todos los productores nacionales de miel.

Si en un día se barren de un plumazo todos los falsificadores,  surgen de inmediato,  muchos importadores que van a reemplazar esa miel falsificada. No solo serán los seudo-apicultores importadores,  sino los mismos Supermercados de Grandes Superficies se volverán importadores de miel. Yo tuve acceso a las información de ventas de miel de un conocido supermercado en Bogotá y de 20 frascos de miel 19 eran falsos.

En Colombia se consumen 20.000 toneladas y la producción es de solo 2.000 toneladas.

Así que eso de vender miel a tres o cuatro veces el precio internacional se terminaría para siempre y el apicultor nacional se tendría que acomodar a vender a la cuarta parte del precio actual.

Al acabar con los falsificadores, se terminaría la ventaja competitiva, única en la economía nacional de poder decir “solo a mi me puede comprar miel pura, lo demás es falso”. 

Esto lo puede decir el apicultor porque es verdad, porque la posibilidad que un consumidor encuentre un frasco de miel pura en otra parte es mínima. Con cualquier otro producto no se puede decir lo mismo, si Ud. dice “cómpreme esta botella de leche, porque toda la demás es falsa” se morirían de la risa de semejante estupidez.

No se puede argumentar que la miel que vendemos es entonces muy costosa, simplemente el apicultor colombiano es tremendamente ineficiente. No sabe de tecnología, no sabe de salas de extracción, no sabe de métodos, ni siquiera tiene un vehículo adecuado o ningún vehículo.

Así que al acabar este tumor de la falsificación se acaba con la apicultura colombiana, a menos que el apicultor mejore todos los indicadores que le permitan competir, que pueda multiplicar por 20 sus colmenas, que en lugar de 10 apicultores en todo el país con más de 200 colmenas lo normal sea  que todos tengan más de 200 colmenas. Mientras no se logre este mejora en producción y productividad no se debe apoyar las campañas para extirpar ese tumor de la falsificación de la miel.

En lugar de “vamos todos a destruir a los falsificadores”,  el lema debe ser vamos a construir una apicultura colombiana grande, productiva y competitiva. No es destruyendo, es construyendo.

Pero la pobre moribunda apicultura colombiana no está lista para la operación,  y al hacer una revisión le encuentran otro tumor más grande.

Resulta que varios seudo-apicultores les dio por traicionar a sus compañeros de faena y volverse importadores. Pertenecen a esta lista de la Cadena de las Abejas y la Apicultura,  y son los que más hablan de extirpar el primer tumor, pero su meta es barrer los anaqueles de los supermercados con miel falsificada para colocar su miel importada. No es para comprar miel colombiana es para colocar miel importada.

Lo vienen haciendo hace muchos años, hoy prácticamente en las grandes superficies está la miel falsificada al lado de la miel importada. Miel colombiana prácticamente no tiene ningún espacio en las góndolas de los supermercados.

Este tumor es mucho más grande  porque ocasiona al menos dos daños terribles a los apicultores colombianos.

El primero es de índole moral. Se les olvido lo de colombiano compra colombiano. No son colombianos abstractos a los que perjudican son los compañeros de toda la vida,  a los cuales les contestan que no necesitan comprarles su miel.

Hace mucho tiempo no compran a los apicultores colombianos pero siguen manteniendo esa cara de inocentes pensando que nadie lo va a saber nunca. Es  un deber moral decir la verdad de  que son importadores y si es el caso hacer su lista de internet de la Cadena de las Importaciones Sustitutas de la Apicultura Colombiana.  Mantener esta máscara hipócrita es una afrenta moral ante sus amigos, ante la sociedad y ante Dios.

Pero el segundo daño además de moral es penal. El frasco de miel continua con la leyenda  “producto colombiano”. Debe decir producto chileno o producto cubano o producto chino.

Ojala todos los apicultores colombianos viajarán a Iguazú en Argentina el próximo septiembre, e intentaran comprar miel para importarla a Colombia.

Pronto se darían cuenta que en Argentina y en todos los países productores de miel existen empresas constituidas solo para comprar miel y exportar miel. Estas empresas son financiadas por las empresas importadora de los mayores países consumidores y tienen la obligación de acopiar y exporta la miel a sus dueños. Es decir la miel de calidad ya tiene dueño.

La miel que no pasaría ningún examen en los países consumidores, por contaminantes, antibióticos, transgénicos u otro motivo,  no la compran estas empresas de compradores de miel. Esa es la única miel que podría un colombiano comprar. Así que las mieles importadas a Colombia, en su mayoría terminan siendo mieles de desecho de Argentina o China.

Esta es la parte que entra dentro de lo penal,  porque si el frasco dijera miel china, el consumidor le tendría tanto miedo como a una miel falsificada, pero tienen estos seudo-apicultores importadores que cubrirse con el manto de que venden miel colombiana.

Esto es un delito penal que la Cadena de las Abejas y la Apicultura debe asumir para demandar y erradicar este tumor que todavía es peor que el primer tumor de los falsificadores.

Tanto es de índole penal este delito que hace menos de 6 meses en Estados Unidos se comprobó por las autoridades , que una empresa que decía que importaba  miel de Vietnam,  la  triangulaban vía Vietnam,  pero era de origen Chino. Las multas fueron tan grandes que la empresa entró  en la Ley de Bancarrota y todos los empleados involucrados en este delito están actualmente en la cárcel.

Así que finalmente yo le pediría a los apicultores que vean bien a los comerciantes. Duden de quien nunca compra miel a los apicultores colombianos. Duden de esas marcas en los supermercados de miel que nadie conoce a quien compran. Piensen bien cuál es el problema que afecta a los apicultores colombianos, no tienen porque apoyar campañas que los pretenden tomar como idiotas útiles,  sin mostrar claramente  en donde está el beneficio tangible y exacto para el apicultor colombiano.

 Ing. Alfonso Franky