Avenatti llegó, vio y venció

publicado a la‎(s)‎ 6 jul. 2013 17:06 por Carlos Perez
Avenatti llegó, vio y venció

Foto por: AFP

Salir a la cancha comenzada la prórroga de un partido de infarto, que podía haberse decantado por cualquiera de los dos lados y anotar el gol que mete a Uruguay en las semifinales de Turquía 2013 manteniendo el sueño de proclamarse campeona mundial sub-20 por primera vez en su historia no es cualquier cosa. “¿La verdad? Haber entrado en el tiempo extra y haber hecho el gol de la victoria… y ante un rival como España… ni lo había soñado”, nos confiesa el protagonista de la noche, un Felipe Avenatti que no puede dejar de sonreír. Con sus casi 2 metros de altura, no le fue difícil elevarse por encima de todos para rematar el córner que lleva a los charrúas a las semifinales.

El delantero sonríe más aún cuando se le pregunta por la fiesta en el vestuario. “Sí, hubo muchas risas, fiesta… Estamos felices porque este grupo se merecía la victoria. Mientras esperaba en la banca, viendo a mis compañeros correr...”, e interrumpe el relato, como si volviera a revisar el partido, el tremendo esfuerzo del equipo celeste para lograr el objetivo. Tras un par de segundos, regresa al momento presente, a la zona mixta del estadio Ataturk de Bursa. “Definitivamente esta victoria es de todos, de todo el grupo”, concluye, y la sonrisa sigue sin borrarse de su cara. Se ríe cuando le preguntamos si habrá celebración nocturna en el hotel: “Sí, sí… risas, música… tranquilo, festejando… pero con responsabilidad, ¿eh?” Sobre todo porque queda un escalón más hasta la final, y será vital recuperarse del gran esfuerzo realizado ante la Rojita para afrontar las semifinales en plenitud de facultades.

El peso de una camiseta
Mientras esperan rival, Avenatti nos explica las claves que han hecho que Uruguay deje en la cuneta a uno de los grandes favoritos del torneo. “Sabíamos que ellos tienen mucho la pelota y decidimos esperarlos para salir al contragolpe, y creo que lo hicimos bastante bien. En el segundo tiempo, aprovechando su desgaste, salimos a proponer un poco más y se pudo ganar, por suerte. En general, la idea era frustrarlos, presionarles y atacarles”, explica. Y eso mismo es lo que logró una selección charrúa que mantuvo a raya a España, pese a que durante los 90 minutos del tiempo reglamentario, el triunfo podía haber sido para cualquiera, ya que ambos equipos gozaron de buenas oportunidades.

Sin embargo, hubo que esperar a la prórroga, y a que, cinco minutos después de salir al campo, Avenatti hiciera el ansiado gol. Un tanto que pone de nuevo a Uruguay entre las grandes selecciones mundiales de la categoría. “Venimos de menos a más”, comenta el espigado delantero. “Empezamos perdiendo contra Croacia, pero después ganamos y el 4-0 ante Uzbekistán nos dio mucha confianza. A partir de ahí, sabemos que estos partidos son finales, matar o morir, y salimos con todo”. Porque en esas circunstancias es donde siempre, tradicionalmente, se crece la selección charrúa. ¿Cuál es la receta de la famosa garra uruguaya? “Nosotros sentimos mucho esta camiseta. Tenemos orgullo por llevar una camiseta con tanta historia, y ése es un plus que tenemos frente a los demás equipos”, asegura con determinación.

En semifinales, volverá a sonar el grito de guerra del equipo. Un simple “¡¡¡Uruguay es Uruguay!!!” que encierra toda esa mística de la que nos hablaba un Felipe Avenatti que, desde la banca o el 11 inicial, tratará de seguir haciendo goles decisivos. de Moscú, que se disputará entre el 10 y 18 de agosto próximo.

por: AFP 07/07/2013
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