Así se revelaron los detalles del dopaje de Lance Armstrong

publicado a la‎(s)‎ 23 oct. 2012 9:07 por oscar diaz



FOTO:AFP
El imperio construido por Lance Armstrong desde 1992, año en el que debutó como ciclista profesional, se derrumbó en pedazos. En poco más de una semana, el superhéroe estadounidense perdió la credibilidad, la simpatía y la admiración del mundo, que edificó en 20 años de carrera. (Vea los casos más sonados de dopaje en el deporte mundial). 

Los resultados de la investigación de la oficina antidopaje de los Estados Unidos (Usada), que tuvo el visto bueno de la Unión Ciclista Internacional (UCI), son contundentes y lo tienen, hoy por hoy, contra la pared, señalado como uno de los principales hombres en el programa de dopaje más sofisticado, profesionalizado y exitoso del deporte, cuando formó parte del equipo US Postal, con el que tocó el cielo con sus siete victorias en el Tour de Francia, la carrera por etapas más importante del mundo, algo que nadie más ha logrado hacer. (Vea acá: Recordando el paso de EL TIEMPO... Lance Armstrong).

En el informe de mil folios hay suficientes pruebas para acusar al estadounidense de violar el Código Mundial Antidopaje, basadas en testimonios de 26 personas, entre ellas 15 ciclistas, además de registros de pagos, correos electrónicos cruzados, datos científicos y resultados de análisis de laboratorio.

Armstrong se vio 'traicionado' por los que en su momento fueron sus compañeros y le ayudaron a ser considerado como un 'extraterrestre' encima de la bicicleta, y quienes a la hora de "ayudar a limpiar el deporte" decidieron romper su silencio y contar, con pelos y señales, cómo el estadounidense pudo ganar los siete tours con prácticas ilícitas.(Siga este enlace para leer: Armstrong afronta una sanción histórica que le puede salir muy cara).
Uno a uno fueron cantando Michael Barry, Frankie Andreu, Tom Danielson, Tyler Hamilton, Floyd Landis, Stephen Swart, Jonathan Vaughters, Levy Leipheimer, Christian Vande Velde y David Zabriskie, con quienes se cruzó en el camino ciclístico alguna vez.

Todos hablaron de transfusiones de sangre, tratamientos con EPO, con la hormona de crecimiento, recetas de uso de cortisona manipuladas y hasta de compra de carreras, en un escándalo en el que Armstrong fue el que salió peor librado.

Pero la relación Lance Armstrong-dopaje no es nueva. En el 2004, los periodistas Pierre Ballester y David Walsh publicaron el libro L. 
A. confidencial, los secretos de Lance Armstrong, en el que varias versiones acusaron al norteamericano de haber ganado las carreras con la utilización de sustancias prohibidas. En esa publicación hay un testimonio de Emma O'Reilly, la masajista del pedalista, quien aseguró que Lance le había pedido que botara unas jeringas usadas.

Un año después, Armstrong decidió retirarse por primera vez del ciclismo, y volvieron a conocerse acusaciones de dopaje sobre él que, claro, nadie pudo confirmar. Libró batallas con medios internacionales como L'Equipe, que siempre habló de sus procedimientos médicos prohibidos para obtener sus triunfos, pero nada se podía confirmar antes de que la Usada se pusiera en la tarea de ratificar las versiones y sacar a la luz pública su investigación.

El éxito de la investigación por parte de la oficina antidopaje de los Estados Unidos tuvo como embrión las acusaciones del exciclista Floyd Landis, al que despojaron del título del Tour de Francia del 2006 por dar positivo con testosterona y quien comenzó a enviar correos electrónicos en los que contaba cómo se dopó y cómo Armstrong, su antiguo líder en el US Postal, también utilizaba esas sustancias para mejorar el rendimiento. Landis no tuvo ninguna prueba, pero las autoridades estadounidenses se tomaron en serio el caso y la Food and Drug Administration (FDA) abrió una investigación dirigida por Jeff Novitzky, famoso por haber hecho caer a la velocista Marion Jones en el caso Balco. (Vea acá: Los casos más sonados de dopaje en el deporte mundial).
Mientras que Landis detallaba en la prensa estadounidense sus años de dopaje, especialmente sus sesiones de transfusión sanguínea con Armstrong, el siete veces vencedor del Tour contrató a un famoso abogado para que lo defendiera en la investigación federal, que avanzó con varios testimonios ante un tribunal federal en California, pero eso nunca llegó a feliz término.
Hoy, tales declaraciones falsas bajo juramento son su peor enemigo, pues dicho delito está penalizado hasta con 30 años de prisión. (Lea también: UCI, frente a crisis histórica, negó haber cubierto a Lance Armstrong).
La Usada se basó en todos esos testimonios, comenzó a reunir pruebas y, tras comprobarlos, decidió suspender de por vida a Armstrong de toda competencia y despojarlo de los títulos que logró desde 1998, poniendo fin a una brillante carrera de un hombre que se recuperó de un cáncer, volvió a la bicicleta, se llenó de gloria y construyó un imperio que ya no existe. Algo que apoyó la UCI.

Tyler Hamilton, en su libro La carrera secreta. Dentro del mundo oculto del Tour de Francia: dopaje, simulaciones y ganar a cualquier precio, también destapó la olla podrida del US Postal, en la que, además de Armstrong, hicieron parte de este programa el técnico Johan Bruyneel, el entrenador español Pepe Martí y los médicos Pedro Celaya y Luis García del Moral, con el apoyo del italiano Michele Ferrari. (Lea acá: 'Armstrong no tiene lugar en el ciclismo': presidente de la UCI).
Cuenta el informe que, durante la Vuelta a España de 1998, Vaughters, compañero de equipo del texano, fue a su habitación para utilizar su computador portátil. Delante de él, Armstrong se inyectó con una jeringa usada para inyecciones de EPO, diciendo: "Ahora que tú también utilizas EPO, no puedes escribir un libro sobre ello".

Durante un mundial en Holanda, explica el informe, los ciclistas estadounidenses llegaron a la carpa del equipo, cerca de la salida de la carrera, para encontrarse con que Armstrong le había pedido a su mujer, Kristin, que enrollara en papel de plata tabletas de cortisona para él y sus compañeros. Uno de los corredores subrayó: "La mujer de Lance está liando porros".

"Johan (Bruyneel, director del equipo) siempre parecía saber cuándo vendrían los inspectores antidopaje", declaró Zabriskie, excompañero de Armstrong. "Parecía que había un increíble sistema de aviso. Como norma, solíamos saber cuándo serían con una hora de antelación. Había tiempo de sobra para usar un suero salino para rebajar nuestro nivel de hematocrito", explicó el exciclista.

Como si se tratara de una etapa difícil en el Tour de Francia, con premios de montaña de fuera de categoría, en la que el capo pierde a sus lugartenientes metro a metro por el desgaste, Armstrong se ha quedado solo, sin apoyos, pues sus grandes patrocinadores se han rezagado del lote y le retiraron el apoyo, como la multinacional Nike, la cervecería Anheuser-Busch, la marca de bicicletas Trek y las gafas Oakley, de quienes fue la imagen positiva durante varios años.

Sí, nunca dio positivo. Siempre se vanaglorió de decir que pasó más de 500 controles, de ellos 218 de la UCI, pero es que Lance violó el Código Mundial Antidopaje, que considera el tener sustancias prohibidas un delito igual al de dar positivo, traficar con ellas e incitar al dopaje a sus compañeros, como lo hizo en la época del equipo.

El caso de Lance Armstrong es el mayor escándalo en la historia del ciclismo en el mundo, pues destruyó a un ídolo, a un mito del deporte cuyo imperio se le cayó a pedazos.
La UCI lo condena
La historia no termina acá
La Unión Ciclista Internacional (UCI) sancionó de por vida al exciclista estadounidense Lance Armstrong y le quitó los títulos desde 1998, incluidos los siete 'tours' de Francia, avalando el informe de la Agencia Antidopaje de EE. UU., que lo acusó de doparse y de suministrar sustancias dopantes. "Lance Armstrong no tiene sitio en el ciclismo", dijo Pat McQuaid, presidente de la UCI. Armstrong, además, deberá devolver todos los premios que obtuvo a lo largo de ese período y se enfrentaría a la justicia, pues dio declaraciones falsas bajo juramento, delito penado hasta con 30 años de cárcel en su país.


Por: LISANDRO RENGIFO
7:42 p.m.
22 de Octubre del 2012
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